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Recuperando el poder

Recuperando el poder, luego de ser víctima de violencia sexual

La violencia sexual se define en el informe mundial sobre la violencia y la salud 2,002 de la Organización Mundial de la Salud OMS, como: “Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona, mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.

Nos enfocaremos aquí en la violación sexual, por ser un problema de salud complejo y de alto impacto tanto para la víctima como para la familia y la sociedad. Tal como lo señala la OMS en el mismo informe, conlleva un alto costo emocional y económico para la víctima.

Así también para los sistemas de salud de un país representa un alto costo, pues deben poner en marcha programas de atención secundaria (curaciones, medicamentos preventivos de infecciones de transmisión sexual, etc.) y hasta terciaria (especialistas, hospitalizaciones, medicamentos) para atender a las víctimas, familiares de estas y, de manera urgente, a los agresores (trabajadores sociales, psicólogos, grupos de autoayuda).

Las víctimas en su mayoría son niñas, niños, mujeres adolescentes y adultas. No hay un patrón específico de víctima, el hecho de ser mujer es ya un factor de riesgo en las sociedades en la que se acepta la violencia contra la mujer, o se castiga de manera blanda y se deja impune al agresor.

víctima de violencia sexual

Como impacta en las personas la violencia sexual

La violencia sexual repercute groseramente en la salud física y mental, pues existe riesgo de problemas sexuales y reproductivos, así como trastornos emocionales, que afectan el desenvolvimiento interpersonal, laboral, emocional y escolar de la víctima. Entre las consecuencias de la violación sexual están: infecciones de transmisión sexual, VIH/SIDA, embarazos no deseados, lesiones autoinfligidas, estrés postraumático, depresión, conductas de alto riesgo, suicidio.

Ruta crítica de la víctima

El hecho en sí: alguien (uno y muchas veces varios individuos) toca su cuerpo y lo “utiliza” para lograr su satisfacción sexual, su necesidad de poder, para descargar el odio y el resentimiento. Además de esto quedan los golpes, el robo de sus pertenencias y las amenazas para intimidarla para evitar que haga la denuncia.

Si decide denunciar, deberá resistirse al acto reflejo de limpiarse, pues deberá ser examinada por un médico forense. Situación incómoda, pues por lo general estos son hombres. El médico y los investigadores del Ministerio Público harán muchas preguntas que la harán revivir el hecho y sentirse revictimizada. Afortunadamente, este personal ha sido más sensibilizado para atender estos casos y, las víctimas nos reportan haber recibido una atención considerada y respetuosa por parte de médicos e investigadores.

Luego de recoger la denuncia, el Ministerio Público envía a la víctima y su familia a los centros de atención médica que aplican el protocolo de prevención para estos casos.

El doctor o la doctora, recabará con la víctima la información necesaria y ordenará los exámenes de laboratorio pertinentes, que le permitan aplicar el protocolo de prevención de manera adecuada, antes de que se cumplan las 72 horas de la violación. La persona vivirá este paso de manera menos traumática, si el personal de salud toma en cuenta las recomendaciones para evitar que se sienta revictimizada: tratándola con consideración, respetando su voluntad, explicando claramente el porqué de cada procedimiento y no imponer sus criterios ni enjuiciar.

Como impacta en las personas la violencia sexual

A partir de ese momento, deberá tomar medicamentos que evitarán el desarrollo de infecciones de transmisión sexual, como la hepatitis C y el VIH entre otras. Deberá lidiar con los efectos secundarios de los antirretrovirales en los primeros días del tratamiento, el cual soporta valientemente, para que no se complique peligrosamente esa situación que no buscó ni pidió. Su tratamiento se prolonga a varias consultas de control y deberá realizarse pruebas de VIH cada tres meses, hasta tener la seguridad de que no adquirió el virus.

Si la víctima no denunció el hecho y pasan 72 horas posteriormente al mismo, se le ofrecerán exámenes de laboratorio y tratamientos para enfermedades que se presenten, más no el de emergencia. La victima queda a su suerte con lo que vivió, fuera del alcance de la atención primaria y secundaria de salud. El miedo y la vergüenza de ella, así como de la familia, les impiden ver que la denuncia y la atención de su salud, es el primer paso para recuperar su poder, así como el sentido de justicia.

La persona que ha sido agredida sexualmente experimenta una sensación de pérdida de control de su cuerpo y su ser, se siente sucia, humillada, asustada. El objetivo del acompañamiento psicológico es ayudarla a recuperar el control, la confianza y el poder sobre su cuerpo. Este acompañamiento se da según el caso, antes de pasar con el doctor o la doctora, sobre todo si su estado de ánimo está muy alterado, para así explicarle el objetivo de los procedimientos e infundirle confianza en los servicios de salud. O bien después, para ayudarla a afrontar tanta invasión a su espacio vital, es en ese momento, donde se le aclara que, si no quiere, no necesita contar su experiencia, que ese espacio es para que pueda expresar, si así lo desea, lo que siente con todo lo que ha pasado.

Se le explica que cualquier sentimiento que tenga es válido, que es una persona digna de respeto y que ella, nadie más, tiene el control de su cuerpo. Que el agresor es básicamente un cobarde que tuvo el control sólo en ese momento por medio de la fuerza, la amenaza y la coacción. Que el control y el poder lo sigue teniendo ella, tanto en su vida como en su cuerpo.

Recuperando el poder, luego de ser víctima de violencia sexual

Se le hace ver que aparecerán algunos síntomas de estrés postraumático normales y se le orienta sobre cómo manejarlos, así también, se le aclara que la recuperación vendrá poco a poco mediante un proceso de psicoterapia.

Es importante atender también a los familiares, ya que cada uno experimenta el dolor y la impotencia de diferentes maneras y, su manera particular de pensar y sentir, pueden constituir factores de riesgo o de protección.

Las conductas de los miembros de la familia, consideradas contraproducentes son:

  • Minimizar los sentimientos de la víctima: solo ella sabe cómo se siente, ella vivió en carne propia la agresión.
  • Culpabilizar: los violadores no tienen hora específica, ni lugar, violan tanto a niñas y mujeres que se portan bien con sus padres, como a las inquietas y rebeldes. La vestimenta de la víctima no tiene nada que ver con los motivos del agresor, este hará daño por el hecho de hacerlo, sin importar la condición ni la apariencia.
  • Reprimir la expresión de sentimientos propios y de la víctima. Entre más se reprimen más larga será la recuperación.
  • Hablar y expresarse con vergüenza, como si la familia y la víctima hubiesen hecho algo malo. Recordemos que es el agresor el que debería sentir vergüenza.
  • Aislarse, dejar de hacer las actividades que antes hacían, recargar de prohibiciones irracionales en el caso de niños, niñas y adolescentes.
  • Utilizar expresiones para niñas como: “le arruinaron la vida a la patoja” … “Quién la va a querer así” (En alusión a la virginidad) … por mencionar algunas.

Las personas agredidas sexualmente pasan por un momento indescriptible, pero su valía no está determinada por la existencia o no de su himen en el caso de las niñas. Aquí también debemos señalar la trillada e ignorante expresión de “pobre niño ahora será homosexual…”, como algo muy nocivo para un niño o adolescente. Lo que lo confundirá luego, cuando en la adolescencia elija su preferencia sexual, será por causa de ese estigma y la creencia en él como algo inminente.

Las conductas de los miembros de la familia que pueden ser factores de protección y curación son:

  • Respetar y validar sus sentimientos, ideas y emociones tanto de ellos mismos como los de la víctima.
  • Utilizar la escucha activa: escuchar en silencio permitiendo la libre expresión, ayudando a analizar ideas erróneas sin calificar su pensar.
  • Orientar y buscar orientación en aspectos legales y médicos.
  • Insistir en que la violación en ninguna circunstancia es su culpa, que el único culpable es el agresor.
  • Permitir que se quede a solas cuando así lo quiera, luego de unos momentos acercarse para, sin comentarios, darle frases de esperanza como: “saldremos de esta, ya verás, porque estamos juntos/as” “Estoy contigo”.
  • Es importante que después de ese momento de desahogo se le motive a incorporarse a su cotidianidad, realizando actividades del hogar, escolares o sociales que tiendan a apuntalar su autoestima.
  • Motivarla/o a continuar con su vida, volver a la productividad y/o al estudio hará más pronta la recuperación.
  • Buscar ayuda profesional para prevenir el estrés post traumático y, no considerar que ya lo superó, porque está tranquilo o tranquila. Las secuelas marcarán a lo largo de su vida su desenvolvimiento personal, las relaciones de pareja y luego la crianza de los hijos. Cuando se trata de un incesto (abuso sexual cometido por algún miembro de la familia) la psicoterapia es más que necesaria.
  • La rabia y el dolor se debe convertir en algo productivo como: avanzar y exigir avance en el proceso de denuncia, organizar a la familia para autoprotegerse sin que ello signifique vivir con miedo, organizarse en la comunidad para prevención y abordaje del delito juntamente con las autoridades.
Recuperando el poder, luego de ser víctima de violencia sexual

La violencia sexual en todas sus manifestaciones enferma física y emocionalmente no es productiva es más bien destructiva.

La violencia sexual es una afrenta al individuo, a la familia y a la comunidad, si creemos que no podemos hacer nada por erradicarla, no es cierto: podemos comenzar por no verla como natural y dejar de educar con estereotipos que hacen ver superior a los hombres y desvalorizan a las mujeres.

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