Mantenerse saludable para prevenir altos costos en gastos médicos

por Relevancia Médica

Las enfermedades cerebrovasculares (ECV) siguen siendo una preocupación a nivel mundial por el profundo impacto en la salud de la población. Sin embargo, la responsabilidad de la salud es de índole individual. Leemos artículos, vemos documentales y hasta hemos tenido muy cerca al menos un caso que suma a las estadísticas de mortalidad por este tipo de enfermedades no transmisibles, pero ¿en realidad somos conscientes de cómo afecta una enfermedad cardiovascular la vida de la familia y de la sociedad en su conjunto?

Los costos que debemos pagar para tratar estas enfermedades afectan el presupuesto de familias y gobiernos por el tratamiento ambulatorio y hospitalario, a esto se le llaman costos directos. Sin embargo, también existen costos indirectos por las pérdidas en la productividad por incapacidad o discapacidad derivada de la aparición prematura o muerte a consecuencia de enfermedades cardiovasculares.

Según La Asociación Americana de Cardiología (AHA por sus siglas en inglés) los  costos directos e indirectos en los Estados Unidos por ECV e infarto se estima que es de US$ 316.1 billones, de estos US$ 187.7 billones por gastos directos y US$ 126.4 billones por pérdidas futuras en la productividad atribuible a ECV e infartos prematuros.

Los costos directos incluyen gastos en honorarios médicos, honorarios de profesionales involucrados en los tratamientos y rehabilitación, servicios hospitalarios, medicinas para tratamiento ambulatorio, gastos por cuidados médicos en casa.

Estos costos cada vez se van incrementando haciendo muy difícil tener un presupuesto a nivel de país para el sostenimiento de este gasto. A nivel personal, los ingresos son insuficientes para cubrir los elevados costos para mantener el control y prevenir las complicaciones derivadas de la ECV.

¿Cómo podemos prevenir el aparecimiento de Enfermedades Cerebrovasculares y/o sus complicaciones? La base para evitar el aparecimiento de ECV es la prevención, eliminando los factores de riesgo.

Los hábitos saludables deben iniciar desde la niñez, la gran epidemia del sobrepeso y la obesidad ha alcanzado a todos los rangos de edad sin discriminación de raza y etnia. Es por ello que la AHA nos recomienda seguir los siguientes 7 pasos para hacer cambios importantes en su salud:

Manténgase Activo:

Una vida activa permite prolongar su calidad de vida. Hacer ejercicio por lo menos 30 minutos cada día
fortalece los músculos, huesos y el sistema circulatorio previniendo así el aparecimiento de enfermedades.

Aliméntese Mejor: 

Vigile los alimentos incluyendo en su dieta alimentos que sean cardioprotectores.  Una dieta saludable y balanceada es una de las mejores armas para combatir la enfermedad cardiaca y con ello se sentirá mejor y mantenerse saludable.


Pierda Peso:

Cuando usted pierde libras innecesarias y grasa corporal, permite que la carga a sus pulmones, corazón, vasos sanguíneos se reduzca y huesos. Permítase mantener su peso dentro de límites normales para  mejorar su presión arterial y vivir mejor.

No Fume: 

Si fumadeténgase! Fumar cigarrillos incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. 

Dejar de fumar es lo mejor que puede hacer por su salud.

Seguir estos siete pasos y controlar otras enfermedades que predisponen a la ECV como la diabetes, ayudan a que evitemos gastos onerosos.

¿Estamos preparados para afrontar una enfermedad que  puede dejarnos con una discapacidad física parcial o total? 


¿Tenemos la protección financiera para pagar por las complicaciones de estas enfermedades a través del ahorro, el seguro social o el seguro privado?

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