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Guía práctica para la educación sexual en la familia

Guía práctica para la educación sexual en la familia

El tema de la educación sexual en la familia siempre será difícil de enfocar y de desarrollar adecuadamente. Hay diversos factores a considerar; por ejemplo, la edad de los hijos.

Conviene agruparlos de acuerdo a las edades: infantes, mayores de 3 a 5 años, preadolescentes de 5 a 12 años, adolescentes de 12 y más, que son edades consideradas promedio de las diferentes etapas del desarrollo, aunque hay otras consideraciones, pero para fines prácticos trabajaremos alrededor de estos grupos.

No hay un manual para ello. No hay un método práctico. Tampoco para satisfacer los diferentes intereses socioculturales, étnicos, religiosos, etcétera; hay diferentes opiniones dentro del ámbito cultural de una misma nación; los padres deben proporcionar la información participando individualmente o en conjunto, según las edades de los o las hijas.

La educación sexual en la familia tiene que ser personalizada, porque es necesario saber, qué intereses tienen los chicos y chicas con los diferentes temas que abarca la sexualidad.

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De 3 a 5 años

Los niños tienen muchas tareas que desarrollar en estas edades. Adquisición y consolidación de hábitos. Desarrollo inicial de autonomía. Consolidación del pensamiento y discernimiento. Complementación del desarrollo del lenguaje. Ampliación de su ambiente afectivo y social y, entre otras, formación de su identidad sexual.

Quieren saber sobre el enamoramiento, cómo se conocieron sus papás, si fueron novios, si se tomaban de la mano y si se besaban.

El mundo de la sexualidad a estas edades ya está bien desarrollado. El niño o niña están plenamente identificados con lo que es y busca, por afinidad al papá o a la mamá; hasta este momento nuestra función es pasiva y no nos hemos enfrentado de lleno a la sexualidad o a los aspectos relacionados con la misma, porque los niños y las niñas saben de temas como la cigüeña, el hada madrina, etcétera.

Guía práctica para la educación sexual en la familia

Hasta que surge la primera pregunta…. ¿cómo nací? ¿De qué tamaño era? ¿Por dónde nací? ¿Cómo me metiste en tu panza y cómo me sacaron? No es aconsejable decirle “Mira hijo, son dos gametos, cada uno aporta 22 cromosomas más un X o un Y, total 46 cromosomas. ¿Me entendiste?

Tampoco es bueno decirle, mejor pregúntalo en el colegio.

Lo más fácil es sentarse, situarse a la altura del niño, y si es posible, usar su propio idioma. Aunque es bueno que sepan los nombres de algunos órganos, si ellos quieren emplear sus propias palabras, que lo hagan. ¿Para qué sirve mi pajarito? Por ahora para hacer pipí, pero es bueno que no lo toques, tanto a solas como en otros sitios. Esto es un modo de enseñarles el respeto que debe a su sexualidad, que es muy íntima y debe respetar su cuerpecito.

Las niñas dicen ¿mami, y yo porque soy mujercita? ¿Ves que hay diferencias? Las diferencias las podemos enfocar sobre las que hay entre adolescentes y adultos. O con sus hermanitos menores que gustan de juegos bruscos, corren, brincan, se golpean y escogen juegos en equipo, les gusta mucho compartir con los amigos y hacen gala de sus hazañas. En cambio, las niñas tienen diferentes juegos, su arreglo es diferente y gustan mucho de compartir con una o dos amiguitas y no mucho con los niños. Este es el aspecto psicológico. En estas edades o etapas lo que hay que cuidar es que venzan los complejos, la timidez, identidad de su sexo, prejuicios y que logren una estabilidad emocional, que le es propia de un hogar integrado.

Preadolescentes de 5 a 12 años

Tienen conocimiento de la realidad y formación de conceptos. Organización del pensamiento lógico. Regulación normativa de la conducta. Desarrollo de un concepto de sí mismos. Tipificación sexual y desarrollo de relaciones sociales con amigos y desarrollo de conciencia moral.

Es una etapa difícil porque aquí surge la formación del carácter, la toma de decisiones, la identidad, el orden y desorden de la realidad, encrucijada afectiva, etcétera. Aunque en menor grado de afectividad que el adolescente, pero sí es una etapa seria, quizá la más importante del desarrollo, tenemos que saber qué quieren, qué dudas tienen, qué intereses, qué saben y qué necesitan saber sobre sexualidad.

Guía práctica para la educación sexual en la familia

Este tema tiene que ser personalizado y desarrollado por los padres, porque es a ellos a quienes tenemos que instruir, formar o informar. La primera pregunta que tenemos que aclarar es: ¿por qué soy hombre o mujer? Muy fácil de contestar. Se puede hablar de la creación y luego enfocar los aspectos genéticos, hormonales, sociales, psicológicos, etcétera.

Pero hacerle ver al preadolescente que necesita conocer su propia identidad y que sepa que en relación con la sexualidad hay quienes tienen problemas de identidad, de preferencias sexuales y que se pueden tratar y corregir oportunamente, es bueno que quede claro que se trata de algo patológico.

Es la edad del desarrollo, 12 a 14 años, en los varones bello incipiente, cambio de voz, barros, incremento de talla, masa muscular, diversos intereses, imitar a algunos líderes, cuidar su aspecto exterior, aunque ahora vemos a muchos en fachas, pero esto es reflejo de una rebeldía mal canalizada.

El desarrollo del joven de este grupo, puede tener eyaculación esporádica durante el sueño y algunos querrán investigar más y recurren a la masturbación, la cual en forma continuada puede afectar aspectos emocionales como irritabilidad, cansancio físico y mental, etcétera. Pero se puede ayudar aportando apoyo emocional, a vivir la pureza, la castidad y que conozca que los cambios hormonales, que son iniciales, le pueden afectar no solo el emocional, físico y también los de la sexualidad.

En cuanto a las mujercitas, inician cambios muy importantes, esbozo de bello pubiano, dolor en sus pechitos incipientes, o en algunos casos agrandamiento, crecimiento más acelerado y, en algunos casos, inicio de la menstruación, ya que se da el caso de entre 9 y 10 años la menarquia.

Deben saber que son cambios naturales, que tendrá hemorragia y que esta se puede presentar con ciertos dolores leves, tipo cólico, pero que son transitorios, en este momento es aconsejable acudir

al médico pediatra, conocido de la familia y de la jovencita para una orientación más ad hoc; evaluación externa, respetando la privacidad de la joven y una evaluación consciente, no ginecológica, que por el momento no es necesaria.

Adolescentes, más de 12 años

El grupo que presenta más complejidad, tanto para el manejo como para la orientación, desde diferentes puntos de vista, aún para los padres de familia. No solo por la complejidad de la persona como tal, sino porque esta etapa es de transición, controversial, muy difícil de entender y de manejar. Se necesita de todo un tratado de psicología y sexología para cubrirla a cabalidad.

En nuestros países la actividad sexual se inicia a edades muy tempranas, según estadísticas alrededor de los 13 años en mujeres y 14 en hombres, ambos grupos con pleno desconocimiento del tema. Las causas: aspectos culturales, socioeconómicos, fisiológicos, etcétera.

Es el grupo más difícil para orientar y para seleccionar al momento de iniciar la orientación, porque ya se tiene una conducta y conocimiento del tema, adquirido por patrones ambientales, costumbres, influenciados por la familia, el ambiente y muy poco lo que puedan recibir en los ambientes escolares.

Guía práctica para la educación sexual en la familia

Los dos grupos anteriores son más fáciles de manejar, están más cerca del grupo familiar y la orientación adecuada la recibirán directamente de los padres.

El adolescente debe saber que el ser humano tiene dignidad, raciocinio y voluntad, que es persona y como tal merece respeto, que es dueño de sus actos, pero que existe una ley moral la cual tiene que cumplir y que tiene que recibir una formación moral para conocerla y cumplirla.

El adolescente tiene que conocer y saber que el vivir las virtudes humanas le hará ser una persona útil y buena en la sociedad, la descomposición social que estamos viviendo es porque a nivel de familias ya no se inculcan ni viven las virtudes humanas: pureza, fortaleza, templanza, nobleza, espíritu de servicio, carácter, respeto, castidad, es decir educar en los valores que más adelante les servirá para proyectarse en la sociedad.

Los padres tienen que conocerse a sí mismos, o sea que pueden pedir ayuda especializada a la persona que ellos consideren les puede ayudar en este sentido por la calidad moral y de vida que refleje. No está de más que al adolescente se le inicie en cuestiones anatómicas y fisiológicas, para que se conozca en todos los aspectos, porque habrá cambios psicológicos, tendencia y orientación o preferencias por el sexo opuesto, que sepa que también habrá cambios hormonales.

La adolescencia es una etapa de transición y es la que les prepara, para la vida intelectual y de relación; conviene que sean orientados por un lado los hijos hombres y por otro las mujeres, según sea el caso por uno o ambos padres.

Luego de conocerse desde el punto de vista psicobiosocial y de valorar su autoestima, es conveniente tocar el tema de la genitalidad, los hombres que se conozcan adecuadamente, que sepan que no presentan trastornos anatómicos ni funcionales o disfuncionales que les impidan adecuadamente la procreación. Todos tienen que saber que son fértiles desde los doce o trece años, pero que no padecerán trastornos mentales ni emocionales si no inician la actividad sexual a estas edades y que sepan que, la actividad sexual, se inicia hasta el matrimonio, que tienen que prepararse para la vida matrimonial.

El adolescente debe evitar la vida promiscua, así estará alejado del contagio de enfermedades venéreas o de transmisión sexual (tricomoniasis, sífilis, gonorrea, hepatitis B, herpes genitales, HIV, papilomatosis, etcétera.) la mejor medicina es la prevención, una vida casta y sana previene dichas enfermedades, las cuales son irreversibles y algunas de alta mortalidad.

Muchas ameritan tratamientos prolongados y, en algunos casos, a pesar del tratamiento las secuelas y complicaciones son muy serias. Puede haber aberraciones psicológicas, pero estas ameritan tratamientos especializados por psiquiatras, urólogos, endocrinólogos, etcétera; padecimientos que serán abordados por el especialista; los riesgos de la promiscuidad traen consigo problemas tan serios que ponen en peligro la vida.

Guía práctica para la educación sexual en la familia

Las adolescentes deben ser educadas e instruidas primordialmente por la mamá, por lo que consideramos fundamental la buena formación de las madres, adecuada orientación y conocimiento integral desde el punto de vista funcional del sexo femenino y también conocimiento de los aspectos psicobiosociales de la mujer.

Esto involucra el buen manejo de las relaciones interpersonales con el sexo masculino, para aquellas que tienen algunas limitaciones físicas, pero más cualidades que los varones; son más disciplinadas, ordenadas y más receptivas; habrá cambios anatómicos, hormonales, psicológicos etcétera, que se manifestarán en los primeros años del inicio de la adolescencia.

Ellas pueden atender adecuadamente o según el caso en particular, acudir a la consulta especializada con el profesional indicado. Puede haber pudor, vergüenza, pena o temor para esa primera consulta técnica, de apoyo, a la cual deberá acudir con sinceridad; debe saber que el inicio de la menstruación marca el inicio de la vida sexual adulta, que ya puede concebir y que, por supuesto son manifestaciones orgánicas cíclicas que no es enfermedad y que no le pasará nada malo. Que puede haber dolores, sangrados muy copiosos y que muy esporádicamente se presentarán algunas complicaciones: anemia, infecciones locales, etcétera.

Tocar el tema de la sexualidad con naturalidad, sin rodeos y con sinceridad; si no se tiene una buena orientación se encontrará con algo traumático, repulsivo, doloroso, impuro, cuando es todo lo contrario. Si se ha recibido una adecuada orientación psicológica, fisiológica, sincera y clara, se encontrará con que el acto conyugal es una forma muy humana de comunicación, que no debe haber rechazo por ninguna de las dos partes, que debe haber entendimiento y comprensión y una buena preparación para la mejor aceptación en el lecho conyugal.

La actividad sexual se inicia con el matrimonio instituido. No puede haber relaciones prematrimoniales, puesto que llevan consecuencias serias: traumas, que puede ser el inicio de una violencia intrafamiliar, rechazo, porque han descubierto que son incompatibles, que son muy diferentes, que no encuentro ninguna satisfacción, y en el peor de los casos enfermedades venéreas incurables o que incidan en la fertilidad de la mujer.

Las parejas tienen que conocerse muy bien, la mujer conocer sus ciclos menstruales, saber cuándo está en su momento más fértil y cuándo no. Se ha escuchado infinidad de objeciones u opiniones, que no todas tienen los mismos ciclos, que son irregulares, que se siente muy presionadas, etcétera.

Tienen que comprender que la relación conyugal implica comprensión, ternura, que no haya rechazo, que lo fundamental es el amor y que tienen que haber algunos momentos difíciles, malhumor, abstinencia, algunos detalles de frustración, pero comprender que somos humanos, débiles o fuertes y una sólida formación hará una buena relación de pareja. Abstinencia o continencia son dos virtudes humanas que se deben practicar en la vida matrimonial.

La sexualidad es un regalo de Dios, una forma más de comunicación, de entrega, cuyo fin primordial es la procreación de la especie humana. La actividad sexual no es un instrumento de desahogo, de bajas pasiones o de una satisfacción mal dirigida, sino de una verdadera entrega incondicional a la pareja, con el fin verdadero de la procreación.

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