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Estrés y alimentación

Estrés y alimentación

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Estrés es la respuesta fisiológica coordinada del organismo, frente a estímulos que amenazan la homeostasis, siendo esta el conjunto de fenómenos que autorregulan las propiedades internas de un organismo, el estrés altera funciones gastrointestinales como: la permeabilidad, motilidad, sensibilidad visceral, flujo sanguíneo y la microbiota; entre los mecanismos que se alteran están: la hipersecreción de cortisol, sobreactivación del sistema nervioso simpático y disfunción de barrera gastrointestinal.

El estrés agudo libera adrenalina la cual es una hormona segregada por las glándulas suprarrenales que se activa en situaciones de tensión aumenta la frecuencia cardíaca, flujo sanguíneo, capacidad respiratoria y glucemia. Estos cambios aseguran la perfusión sanguínea. Este tipo de estrés nos mantiene alerta, preparados para cualquier reacción de huida y protección.

El estrés crónico estimula la liberación de cortisol, hormona que se produce en la glándula suprarrenal y que contribuye al mantenimiento de glucosa en sangre. Este tipo de estrés al mantenerlo alto diariamente provoca una serie de reacciones fisiológicas que intervienen con nuestra salud, incluso con nuestro peso.

Efectos del estrés en las funciones gastrointestinales y síndrome de intestino irritable

Estrés y alimentación

Los efectos del estrés comienzan desde la boca, donde se produce una masticación inadecuada, lo que produce un bolo alimenticio grande y difícil de procesar. Por una serie de movimientos contráctiles, el bolo alimenticio pasa por el esófago hasta llegar al estómago, donde se encuentran diferentes tipos de células que participan en la secreción de jugo gástrico, que contiene ácido clorhídrico y pepsina, responsables de la digestión del bolo alimenticio.

El abuso de medicina especialmente antiácidos produce ácidos gástricos débiles, lo que provoca que no se disuelvan las partículas y lleguen al intestino delgado como macropartículas. Éstas se filtran en la pared del intestino delgado, las cuales el intestino no reconoce y se activa el sistema inmune dando como resultado una inflamación.

Cambios en las secreciones y aumento de permeabilidad en respuesta al estrés, hacen que la barrera gastrointestinal se altere y consecuentemente inician respuestas inflamatorias por actividad del sistema inmune, por último, la microbiota activa el sistema inmune de la mucosa en un proceso mediado por proteasas (enzimas que rompen los enlaces peptídicos de las proteínas) que se encuentran sobrexpresadas en desórdenes inmunológicos intestinales.

El síndrome de intestino irritable (SII), es un trastorno gastrointestinal crónico, continuo o remitente, caracterizado por dolor abdominal, hinchazón y alteración de motilidad.

Entre los criterios se encuentra dolor abdominal que se alivia al ir al baño, cambio en la frecuencia y forma de las heces. Comúnmente se le conoce como la “Enfermedad del estrés” y se debe tener mucho cuidado, ya que, si llega a ser un SII muy severo, puede provocar obstrucción intestinal e incluso la muerte.

Tratamiento nutricional

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Probióticos: estos son bacterias vivas, las cuales cuando se administran en cantidades adecuadas confieren beneficio al microbiota intestinal.

Prebióticos: compuesto que estimula selectivamente el crecimiento y/o actividad de una o varias especies, que conforman el microbiota intestinal.

Alimentación

Estrés y alimentación
  • Aumentar consumo de fibra como cereales integrales, frutas y verduras con cáscara (las que se pueden).
  • Disminuir grasas y aumentar proteínas magras.
  • Comer despacio.
  • Evitar alcohol y tabaco por ser vasoconstrictores.
  • Evitar condimentos.
  • Evitar alimentos productores de gas: coles, brócoli, frijoles, garbanzo, cebolla, puerro.
  • Aumentar ingesta de agua.
  • Procurar mantener un horario fijo de comida.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Evitar uso de laxantes.
  • Consumo de omega 3, 6 y 9.
  • Construir el plato de forma inteligente
    • 50% de vegetales crudos y cocidos combinados con carbohidratos complejos.
    • 30% proteína
    • 20% grasa “saludable”
  • Limitar el consumo de azúcar
  • Evitar tomar agua fría mientras se come
  • Tomar enzimas digestivas

El comer saludable, ejercitarse y dormir bien, son parte de una vida balanceada y de calidad, sin embargo siempre estamos sometidos a cambios y factores que al no saber cómo enfrentarlos nos causan estrés, el cual en muchas circunstancias es necesario, pero siempre lo más importante, es aprender a manejarlo y dejar de vivir con él, para esto también hay técnicas, pues de otra manera, siempre será un adversario de nuestra salud y nuestra tranquilidad.

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