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Sobrepeso y obesidad en la niñez, un serio problema: Parte II

En esta segunda parte del artículo, amplío y culmino el mismo, esperando la información y sugerencias, ayuden a que tanto papás como médicos tratantes hagamos equipo para velar por la salud de nuestros niños.

¿Cuál o cuáles son los mecanismos por los que la obesidad es considerada una enfermedad inflamatoria?

El tejido adiposo, un órgano como tal, funciona como un regulador de la energía y puede llegar a ser hasta el  25% del peso en una persona con IMC aceptable. El tejido graso también es un importante órgano secretor que tiene funciones en la respuesta del sistema de defensa del cuerpo, funciona como aislante en el control de la presión arterial, en la coagulación sanguínea, en los huesos y en el mecanismo reproductor, así como en la glándula tiroides por medio de la síntesis y secreción de hormonas llamadas adiposinas

Estas adiposinas producidas por los adipocitos (células del tejido adiposo) también influyen en el balance energético, en el apetito (el sistema de hambre-saciedad), la formación de nuevos vasos sanguíneos en lugares donde antes no existían, es una de las razones del por qué el tejido graso tiene una enorme cantidad de flujo de sangre, también provocando la resistencia a la insulina, que es la hormona que regula el ingreso de azúcares, proteínas y grasa al interior de las células, alterando el metabolismo de las mismas grasas en el hígado; lo cual incrementa el estrés oxidativo, quiere decir producción elevada de oxidantes circulantes y la consecuente inflamación.

Todas las anteriores son varias de las razones por las que se considera una enfermedad inflamatoria crónica, sin embargo, se debe considerar la interacción entre el ambiente y la respuesta genética del niño, la epigenética.

El aumento de la grasa en niños sobre todo cuando se deposita en lugares fuera de lo esperado, al clasificarse como obesidad, esta grasa o triglicéridos se van acumulando en el hígado, músculo, páncreas, corazón, llegando a comprometer la estructura y función del órgano afectado.

Entendiendo que la obesidad es una enfermedad crónica

¿cuáles pueden ser las consecuencias a largo plazo?

Veamos: la obesidad está asociada con un incremento del riesgo de resistencia a la insulina, quiere decir que las células no reconocen a la hormona y por tanto su función está bloqueada, también trastornos con los lípidos, aumento de los triglicéridos, con bajos niveles del “colesterol bueno” (HDL) y elevación del “colesterol malo” (LDL) lo cual, a largo plazo, puede desencadenar la arterioesclerosis a edad muy temprana.

¿cuáles enfermedades están asociadas al sobrepeso y obesidad?

Los problemas cardíacos van desde un fallo en la función del corazón, aumento del volumen del ventrículo izquierdo, estos resultantes de la actividad metabólica elevada del exceso de grasa al aumentar el volumen de sangre circulante y así el corazón trabaja más fuerte.

La hipertensión arterial en niños con sobrepeso y obesidad puede ir desde el 5 hasta un 30% (estadísticas Estados Unidos) de la mano con el aumento en el IMC, o sea, niño hipertenso con riesgo elevado de ser adulto hipertenso.

Otro de los problemas es la obstrucción de la vía aérea, por aumento de grasa en el abdomen al presionar el diafragma y comprometer la respiración especialmente al estar acostado, contribuyendo a la apnea del sueño hasta cerca del 60% (estadísticas US).

El riesgo de cálculos en la vesícula biliar, el síndrome de ovario poliquístico, e irregularidades en el ciclo menstrual en adolescentes, están asociados en los pacientes con sobrepeso y obesidad, así como, un retraso en el desarrollo de características sexuales secundarias, por ejemplo, el desarrollo testicular retardado.

Factores de Riesgo

La prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 podría estar teniendo un aumento en los niños, sobre todo aquellos con historia materna de diabetes durante el embarazo. Parientes en primer o segundo grado de consanguinidad con diabetes y o hipertensión arterial, presencia de acantosis nigricans (manchas oscuras en el cuello, axilas, ingles) también prematurez (por bajo peso al nacer o nacido antes de la fecha estimada) son considerados factores de riesgo. Con la diabetes al presentarse en edad temprana, el páncreas se deteriora más rápidamente.

Al considerar un paciente con problemas de peso y a sabiendas de que el niño es casi totalmente dependiente del ambiente familiar o escolar, deben considerarse también los aspectos emocionales en ambos ambientes, un ejemplo: se calcula que en los menores de 18 años con obesidad hay un 32% (US) en hombres llegando hasta un 44% en mujeres. El estrés, la baja autoestima, una pobre imagen de su aspecto físico, también ansiedad además de trastornos alimenticios, se menciona incluso el uso de drogas.

Alertas de que existe un problema de sobrepeso y obesidad en los niños

  • Cambios en la piel con aparecimiento de estrías rosadas en el abdomen y cintura, son indicadores de una rápida ganancia de peso.
  • Aumento en la talla de los pantalones. La circunferencia abdominal es un buen indicador de sobrepeso
  • Aumento de talla y peso muy rápidos, también  pueden ser factores predeterminantes a la obesidad en el transcurso de la niñez, junto a las enfermedades que la acompañan, especialmente en los primeros 2 años de vida etapa donde inicia la alimentación complementaria.

El diagnóstico del sobrepeso y la obesidad infantil.

Durante el control consecutivo del crecimiento y desarrollo con el médico pediatra se puede detectar los cambios en el peso y talla, el IMC es muy importante; la medición de circunferencia abdominal que puede sugerir acumulo de grasa en las vísceras y resistencia a la insulina y, al momento de clasificarse como niño con sobrepeso u obesidad los signos vitales como presión arterial, pulso y la frecuencia cardíaca. 

El diagnóstico temprano y sobre todo de posibles enfermedades relacionadas es de suma importancia para el niño, así como lograr un estilo de vida saludable el resto de la vida.

La prevención del sobrepeso y obesidad.

Al considerar el sobrepeso, pero más aún, la obesidad, como una enfermedad crónica, el hogar es el mejor lugar para tratar esta condición y lograr los mejores resultados, donde también los cambios individuales son determinantes.

La prevención inicia desde antes de la concepción, durante el embarazo, en la niñez y adolescencia, etapas de la vida donde se crea un círculo intergeneracional de riesgos de obesidad.

Siendo la obesidad y el sobrepeso un problema multifactorial, mencionamos algunas situaciones que pueden ayudar a prevenirlos, sin ningún orden específico:

  • Algunas estrategias que funcionan son la interpretación de las etiquetas en los productos “información nutricional o nutritional facts”, para conocer los contenidos de azúcar, calorías, resto de ingredientes, etcétera (ver adelante la etiqueta de Información Nutricional).
  • Disminución del consumo de bebidas azucaradas, como juguitos de caja con poca cantidad de fruta y muchas sustancias agregadas incluyendo azúcar, también las gaseosas con azúcares refinados, preferir fruta cruda o triturada, según la edad del niño.
  • Al eliminar exceso de azúcares, golosinas, “snacks” y mejorar la variedad en la alimentación, el microbiota intestinal (antes llamada “flora intestinal”) se ve beneficiado, lo que contribuye a una mejor digestión, bienestar intestinal, disminuyendo, además, el riesgo de sobrepeso y obesidad.

  • Disminuir el consumo de productos que contengan jarabe de maíz con alta fructosa (ver etiqueta Información Nutricional), grasas y gran cantidad de sodio.
  • Existen marcas de leche entera en polvo que contienen azúcar agregada, al igual disminuir o eliminar saborizantes a la leche, también “suplementos nutricionales en polvo”, algunos atoles mezclados con leche.
  • La higiene del sueño, donde la disminución de las horas sueño, sobre todo nocturno, va de la mano con la obesidad (hasta en un 75%) fomentando un metabolismo anormal de la glucosa, provocando hambre fuera de los horarios de comida. Limitar “picar entre comidas”.
  • El tiempo en dispositivos o pantalla azul, por ejemplo, en la televisión donde se exponen a publicidad incitadora al consumo de bebidas y chucherías, disminuyendo el tiempo en actividad física, interfiriendo también con el sueño. La recomendación es que los lactantes no deben estar frente a la pantalla azul en ningún momento y para el resto de los niños como promedio 2 horas al día extraescolar. Existen tablas de hora sueño según la edad, pueden consultar diferentes fuentes.
  • Aumento de la actividad física vigorosa por lo menos 20 minutos 5 veces a la semana, por supuesto combinada con una alimentación equilibrada ya que, de no ser así, no habrá pérdida de peso.
  • La dinámica familiar en cuanto a las prácticas de alimentación de los padres o cuidadores, por ejemplo, consumo de alimentos con excesiva cantidad de calorías, padre o madre melindrosos, exigirle al niño que coma, o lo contrario, restringirle la comida, no ponerle límites o sea ser muy permisivo sin control de las porciones, tampoco dedicarles tiempo al momento de alimentarlos en el caso de los pequeños.
  • Tiempo en cada comida: comer demasiado rápido o tardar mucho en la mesa, establecer horarios en las comidas, comer en la mesa, sentados sin distracciones.
  • El aspecto emocional como el estrés, en el ambiente escolar, hogares disfuncionales pueden llevar al niño a ganar peso, así como la soledad, depresión, trastornos de ansiedad, situaciones que también los niños pueden padecer al igual que los adultos.
  • La prevención de la obesidad debe incluir programas de estilos de vida saludables en las escuelas y colegios (disminución o eliminación de tareas extra-aula) con aumento en la actividad física no una única clase de educación física por semana, recordemos que una disminución de ingesta de calorías sin ejercicio intenso no tendrá ningún resultado positivo, “loncheras saludables” como complemento a los hábitos saludables.
  • El cambio a hábitos saludables lleva consigo un efecto cognitivo positivo y en la concentración.

Recomendaciones finales

  1. Hacer del hábito de la actividad física, una rutina permanente.
  2. Crear un ambiente agradable para el momento de la alimentación desde los primeros 2 años de vida y el resto de la vida del niño y adolescente, la nutrición es clave en la prevención.
  3. Identificar rápidamente cambios en el aspecto físico del niño para un pronto diagnóstico de problemas de peso.
  4. Fomentar el consumo de alimentos saludables en el entorno familiar, horarios, hora sueño.
  5. Hacer que, en las escuelas y colegios, como un punto focal se recomienden y hagan parte de la actividad académica la alimentación sana, incrementar el ejercicio, disminuir las tareas extra-aula y evitar el sobrepeso y la obesidad.

Es importante siempre acudir al médico pediatra, que es quien mejor puede asesorar para diagnosticar los problemas de sobrepeso y obesidad, para que, incluso de ser necesario, refiera con el subespecialista indicado.

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