ALZHEIMER… UN MUNDO POR ENTENDER

por Relevancia Médica

Autor: Dr. Pablo José García Aguilar
Geriatría – Cuidados Paliativos

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa. Es un tipo de demencia y es la más común ocupando el 80% de demencias diagnosticadas. La demencia por Alzheimer es un cuadro progresivo de más de seis meses de evolución y que es suficientemente grave para repercutir en el autocuidado de la persona. Habitualmente se caracteriza por:
• Amnesia, principalmente recordar hechos o sucesos recientes.
• Afasia, que es la incapacidad o dificultad de comunicarse o entender instrucciones a través del habla.
• Y la apraxia, que es la incapacidad de ejecutar tareas previamente aprendidas como vestirse, cepillarse los dientes hasta cocinar o planificar un viaje.

Por otro lado, existen otros síntomas relacionados a la conducta y el ánimo que ayudan a orientar sobre la posibilidad diagnóstica de una demencia por Alzheimer. No obstante, el desarrollo de la enfermedad y la presencia de éstos síntomas en muchas ocasiones es más compleja debido a la presencia de una determinada personalidad previa, antecedentes de depresión, enfermedades asociadas, entre otros.

Descubrimiento
El Descubrimiento de la enfermedad sucedió a inicios del siglo XX, a través de los estudios del doctor alemán Alois Alzheimer. Él observó y describió las características de la enfermedad por primera vez en uno de sus pacientes, una mujer de 51 años que presentaba los tres anteriores síntomas. Al morir su paciente, el doctor Alzheimer le realizó una necropsia, donde identifico unos cambios cerebrales característicos que no se habían evidenciado en la historia de la medicina. En 1906 publica su descubrimiento y años más tarde y en su honor llaman al padecimiento como enfermedad de Alzheimer.

¿Quiénes la pueden padecer?

La probabilidad de desarrollo de la enfermedad es una conjugación de factores de riesgo, entre ellos tenemos aquellos no modificables como la edad de padecerla que predomina los mayores de 65 años, es más frecuente en el sexo femenino y en aquellas formas familiares-genéticas de la enfermedad donde el individuo la inicia a padecer entre los 40-50 años de edad.

Dentro de los factores de riesgo modificables tenemos diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad, el hábito tabáquico y la escolaridad que, aunque no es un determinante puede influir en la precocidad en que se manifiesten los síntomas. De ésta forma, los esfuerzos se fundamentarán en la prevención de aquellos factores de riesgo modificables.

Síntomas y alertas sobre inicio del padecimiento:
El desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en un individuo transcurre con estadios o fases, los cuales van desde las formas pre-clínicas en donde los síntomas no son evidentes para la persona y familia, pueden ser incluso 20 años antes de que se evidencie la sintomatología, hasta los estadios clínicos que se dividen en tres etapas: leve, moderada y severa. Actualmente se hacen esfuerzos para que el diagnóstico se realice de forma precoz en estadios pre-clínicos. Sin embargo, lo más habitual es que su diagnóstico se realice en situaciones donde los síntomas son evidentes y alerte a la familia de que algo anormal sucede, por ejemplo:
• No saber cómo volver a casa, piden que se les explique cómo volver.
• También una persona que era excelente cocinera y ahora sazona de forma no adecuada la comida, la cuece demasiado o se le quema.
• Problemas con el manejo del dinero o se confunde con pagar exacto o pide incorrectamente su vuelto.
• Conductas desorganizadas, cuando previamente era organizado en cumplir con su trabajo, pago de servicios, etc.
• Una persona que no concuerda las prendas adecuadas de vestir o para la ocasión. Por ejemplo, ponerse un suéter y hace calor.
• No seguir una conversación coherente, o mientras habla repite una misma cosa.
• Otros síntomas como indiferencia, apatía, desinterés, inquietud, depresión, delirios y otros pueden orientar al diagnóstico del padecimiento.

Claramente debe identificarse qué es normal y qué no lo es en un adulto mayor o durante el envejecimiento. La capacidad de memoria o capacidad cognitiva del adulto mayor sufre un enlentecimiento propio de la edad, mas no una anulación de estos procesos que sí se sufren cuando se padece algún tipo de demencia.

Luego que la familia identifique estás señales que suelen ser las más comunes, pero no son las únicas, ¿a quién deben acudir para obtener un diagnóstico real y genuino?
En caso de presentar síntomas semejantes o ante la duda, se recomienda acudir a profesionales especialistas como Geriatra, Neurólogo o Psiquiatra, quienes son los profesionales que mejor pueden orientar a las familias sobre si se está en el contexto de una demencia o empieza a desarrollarla. Habitualmente el diagnóstico de una demencia por Alzheimer en estadios leves, no puede confirmarse con una sola consulta y en muchas ocasiones es necesario un seguimiento estrecho al paciente.

Diagnóstico

Previo a la confirmación del diagnóstico, se debe realizar una serie de evaluaciones clínicas y paraclínicas con el fin de descartar que los síntomas no sean secundarios a otra enfermedad orgánica o psiquiátrica.
Dentro del proceso el médico especialista realizará:
1. Una entrevista con el paciente y familiar.
2. Evaluación clínica que incluya pruebas neuropsicológicas.
3. Realización de laboratorios de sangre.
4. Pruebas de imagen, es decir tomografía computarizada cerebral o una resonancia magnética cerebral.

Esto podrá ayudar a saber con certeza si se está frente a un cuadro de demencia tipo Alzheimer u otro tipo o una enfermedad secundaria, como un déficit de vitaminas B12, hasta una depresión, la cual no es una demencia real sino una pseudodemencia.

Actualmente, éste es el algoritmo diagnostico que se está llevando a cabo en Guatemala, no obstante, desde hace pocos años los criterios diagnósticos están cambiando, siendo así que, en otros países, existen exámenes más específicos que permiten un diagnóstico más preciso y precoz de la enfermedad, como tomografía por emisión de positrones (PET) e incluso evaluación de proteínas a través de una punción lumbar ofreciendo una precisión diagnóstica del 98%.

¿Existe tratamiento curativo?

Lastimosamente no se cuenta con un tratamiento curativo en la actualidad. Existen medicamentos que logran atrasar la velocidad de progresión la enfermedad y que ayudan también cuando existen trastornos conductuales en el paciente.

Los tratamientos que disminuyen la velocidad de progresión son los inhibidores de la acetilcolinesterasa como la Rivastigmina, Donepezilo y Galantamina y que habitualmente se prescriben en estadios leves y moderados. El otro grupo son los antagonistas de NMDA o Memantina y se prescriben en estadios moderados a severos de la enfermedad.

¿Cuáles son los trastornos conductuales y su tratamiento?

Los trastornos conductuales o mejor llamados Síntomas Conductuales y Psicológicos de las Demencias, son un grupo de síntomas que los experimentan las personas con demencia como la enfermedad de Alzheimer. Dichos síntomas son numerosos, se pueden manifestar en los diferentes estadios de la enfermedad y los pueden llegar a padecer como no padecerlos. En la enfermedad de Alzheimer los más comunes son apatía e indiferencia, aunque pueden presentarse otros como alucinaciones, delirios, inquietud, agresividad, depresión, entre otros. Dichos síntomas no se manifiestan con la misma intensidad en todas las personas, pueden aparecer y desaparecer de forma espontánea en los diferentes estadios, aunque es más común en los estadios moderados a severos.

El tratamiento debe ser educacional dirigido al cuidador principal o familia que atiende a la persona con Alzheimer y tratamiento farmacológico. Lo más importante en el ámbito educacional son detalles que hará que el paciente mantenga al máximo sus facultades como mantenerle una rutina diaria, estimular al paciente siendo incluido en un centro de día, terapia ocupacional, terapia física, algunos otros como aromaterapia y musicoterapia, han demostrado un modesto beneficio en éste tipo de síntomas. Por otro lado, dentro del tratamiento farmacológico tenemos antidepresivos, hipnóticos, antipsicóticos y otros que serán ajustados según los síntomas que presente la persona.

¿Qué cuidados se recomiendan para una persona con padecimiento de Alzheimer en casa?

Los cuidados que la familia debe dar a la persona con demencia por Alzheimer van desde el tipo emocional hasta nutricional, algunos ejemplos:
• No minimizar los síntomas.
• Manejar la situación con amor, pero no siendo permisivo con todo lo que la persona quiere hacer.
• Debe orientársele, indicarle acciones a realizar, preguntas e instrucciones sencillas, como: ¿Quieres comer? Sí o No. Ve al baño.
• Se recomienda no preguntar cosas con muchas opciones de respuesta o con indicaciones amplias ya que es muy probable que no logren comprender la pregunta y que se frustren.
• Mantener una rutina diaria de actividades.
• Es sumamente importante seguir una dieta rica en proteínas y en fibra con algunos detalles puntuales como:
– Debe adecuarse al estadio de la enfermedad.
– Deben elegirse alimentos que aporten energía y
nutrientes que completen sus necesidades.
– Deben convertirse los horarios de comida en un
hábito. Deben ser a la misma hora siempre.
– Comer sentado en la mesa y en un ambiente
pacífico e iluminado.
• A la hora de vestirse, ayudar a la persona a organizarle su ropa en el orden en que debe ponérsela.
– Dejarles vestirse solos hasta donde ellos puedan.
– Disminuir las dificultades de los botones y zippers con
elásticos en la cintura y cierres de velcro.
• Técnicas de relajación, musicoterapia, aromaterapia han mostrado un beneficio modesto en situaciones de inquietud y agitación de los pacientes.

Finalmente dejo esta frase que sin dejar de tomar en cuenta la parte científica y médica, nos recuerda lo más importante:

El Alzheimer borra la memoria no los sentimientos. Pasqual Maragall

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