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Don Gian Carlo Noris

Acciones que no se olvidan

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La memoria de Don Gian Carlo Noris, precursor de Rekko, en la víspera de su cumpleaños, y convencido de que ayudar al prójimo es mejor, por eso ayudo a los necesitados.

Fueron muchos años que a los necesitados les ayudaste en varios lados y nos convenciste que la ayuda es una fortuna con que Dios cobija el alma; entendiste que la tercera edad nos llega a todos de la soledad acompañada y a veces nos vamos de este mundo sin que a nadie le importe que vivimos.

Empeñaste tu vida porque quisiste proteger y dar de ti hasta lo que no tenías y no quedaste debiendo nada porque cumpliste con lo que Dios te tenía deparado; inundabas de esa sensibilidad que les pertenece y manifiestan los seres buenos sembrando tranquilidad y contagiando esa inmensa paz que adornaba tu presencia.

Tu palabra y tus emociones eran evidentes cuando podías aumentar tu apoyo provocando que la gente te quisiera porque tenía consciencia de tu obra bondadosa, de tu aguda persistencia por el bien de los pobres que habían vivido con tropiezos pero que afirmaban tu legado porque confiaron en tus férreas convicciones.

Tu actitud era admirable porque tu hogar lo dejaste en el viejo continente porque tu credo era ayudar a los desprovistos sin importante dónde lo hacías, escogiste lugares para construir y entregar tu aporte en distintas latitudes paliando la tristeza de este mundo lleno de conflictos y acciones poco claras.

Pero la muerte no respeta si eres blanco o negro, si eres de un país o de otro, si practicas tal o cual religión; tampoco le importa si eres bueno o malo, si diste lo que tenías o le quitaste con engaños a otro lo poco que tenía, o si mataste las ilusiones de aquellos que sólo ansiaban sanar su vieja agonía.

Fue una sorpresa para quienes sabían de tu energía para dirigir y generar afanes, porque estabas rígido como simple evidencia que te habías ido con Dios a encontrarte; sé que desde otra dimensión que no conozco estarás viendo tu obra cierta e intachable como una muestra de tu bondad que tocó los corazones de los que te conocimos.

Queda la sencillez de tus actos, la influencia de tu carácter y de tus actitudes porque en tu tumba no estaban enterrando tus ilusiones ni tus proyectos; es cierto que las ideas no se entierran, porque la bondad se pega a la gente buena, aunque fue muy triste tu partida, pero era soportable con la alegría de tu obra.

¿Por qué se escribió este poema?

Porque queremos reconocer que a pesar de que Don Gian Carlo murió hace unos años, su obra REKKO aún sigue prestando los servicios. Es un proyecto que nació en Italia para la tercera edad de Guatemala.

Su empeño en ayudar le convirtió en alma guerrera que dedicó su tiempo para ayudar a quienes necesitaban, en un lugar distinto a su hogar, pero lleno de satisfacción porque la existencia de REKKO, sus instalaciones, equipos, jardines y habitaciones, tenían el olor del deber cumplido, además porque las almas buenas que guerrearon en este mundo, estarán al lado del Creador, contemplando y apoyando su obra; Dios le tenga en las alturas y su obra se multiplique.

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