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Pólipos endometriales

Tratamiento de pólipos endometriales

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La histeroscopía es actualmente considerada por algunos como el estándar de oro en el diagnóstico de pólipos endometriales debido a su sensibilidad 95–100% y especificidad del 95-96%.

Clasificación

Difieren mucho en forma, tamaño, número, apariencia y localización. Su clasificación en función de número, forma y aspecto permite diferenciarlos en: Únicos, múltiples, pediculados, sésiles, funcionales con edema de estroma y maduración irregular, hiperplásicos y atróficos o no funcionales.

Sin embargo no existe una clasificación como tal para esta patología así como la hay para los miomas.

Relación con cáncer de endometrio

Los pólipos endometriales pueden asociarse a hiperplasia glandular y permanecer latentes por largos períodos de tiempo, los pólipos más pequeños (<1 cm) tienden a desaparecer sin tratamiento, mientras pólipos mayores (>1 cm) tienden a persistir por períodos de tiempo largos (más de un año).

Hay dos entidades diferentes, el adenocarcinoma endometroide polipoideo (Carcinomas de endometrio con crecimiento polipoideo) y el carcinoma sobre un pólipo.

Para considerar que un pólipo es el origen de un carcinoma de endometrio tanto la base del pólipo como el endometrio circundante deben ser benignos.

Esta distinción no es posible cuando las muestras estudiadas provienen de un legrado, y difícil cuando el material se obtiene al fragmentar el pólipo por histeroscopía.

Los pólipos endometriales corren el riesgo de asociarse a neoplasias malignas, entre 0.5 a 4% de las pacientes con pólipos desarrollan cáncer endometrial, otros estudios reportan un potencial de conversión a cáncer en un 0.8 a 4.9%. La exactitud diagnóstica de la histeroscopía para el carcinoma endometrial es bastante buena, suele superar el 90% (Sensibilidad 91.11% y especificidad del 99.58% según Labastida).

Sin embargo no hay una descripción histeroscópica clara que nos haga correlacionar los hallazgos histeroscópicos de un pólipo con cáncer de endometrio, hay formas difusas de adenocarcinoma endometrial en las que la superficie endometrial puede ser polipoide sin áreas de necrosis o hemorrágicas y puede parecerse a un endometrio en fase secretora; en otros casos pueden encontrarse pólipos hemorrágicos con vasos sanguíneos gruesos y tortuosos, de consistencia friable.

Algunos estudios encontraron que la frecuencia de pólipos endometriales malignos aumenta con la edad, la menopausia, el tratamiento de reemplazo hormonal, la administración de tamoxifeno y la dimensión de los pólipos mayores a 1.5 cm.

Tratamiento

Debido a la correlación de los pólipos endometriales y el cáncer de endometrio se recomienda resecar todos los pólipos diagnosticados para su estudio patológico, aunque la paciente con pólipos endometriales no presente sintomatología.

El tipo de resección dependerá de la localización, número de pólipos, tamaño, equipo con el que se cuente y habilidad del histeroscopista. Deberá resecarse de manera que se conserve una cantidad suficiente de tejido para su evaluación histopatológica. Sólo un 16% de pacientes necesitarán una nueva intervención histeroscópica.

La mayoría pueden resecarse con una pinza o tijera a través del canal operatorio del histeroscopio, pólipos de cualquier tamaño pueden resecarse utilizando preferentemente energía; por ejemplo, un equipo bipolar como versapointMR y cuando los pólipos son múltiples puede considerarse el uso del resectoscopio con asa, lo cual nos permite remover los pólipos, extraer tejido para estudio y realizar una ablación endometrial para disminuir el sangrado.

No se recomienda realizar legrado instrumental o por aspiración para la extirpación de un pólipo endometrial ya que en el 60% de los casos la legra sólo alcanza un 50% de la superficie de la cavidad uterina, además los pólipos pediculados pueden no ser removidos por su movilidad pueden escapar a la legra. Algunos autores aseveran que pólipos menores de 1.5 cm, en pacientes asintomáticas y pre menopáusicas puede tenerse un manejo expectante.

Resumen

Los pólipos endometriales son lesiones exofíticas del endometrio, en su mayoría benignas. Son una de las principales causas de sangrado uterino anormal. Su diagnóstico puede realizarse a través de varios métodos siendo el más adecuado la histeroscopía por su alta sensibilidad y especificidad, esta puede ser terapéutica ya que puede resecar el pólipo y obtener tejido para estudio patológico. Pueden ser únicos o múltiples y varían en tamaño y localización. Pueden relacionarse con cáncer endometrial en hasta 4% de los casos, por lo cual es importante su estudio y tratamiento.

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