POLIFARMACIA Y USO RACIONAL DE MEDICAMENTOS

por Relevancia Médica

BUSCANDO UNA PRESCRIPCIÓN MÁS RAZONADA

Dr. Oliver Josué Aroche Álvarez
MSc Geriatría y Gerontología / Miembro fundador y presidente
Asociación Guatemalteca de Geriatría y Gerontología.

Envejecer es más que una etapa vital del ser humano, para el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), involucra cambios estructurales y funcionales que aparecen con el paso del tiempo y que no necesariamente están relacionados con enfermedades ni accidentes.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos cambios conllevan a una pérdida gradual de las capacidades físicas y mentales, con un consecuente aumento del riesgo de padecer enfermedades.

Es este aumento de riesgo de padecer enfermedades el que lleva a un Adulto Mayor al consumo de medicamentos, ya sea prescritos por médico o auto recetados.

Los cambios fisiológicos propios del envejecimiento, no solo afectan órganos y sistemas corporales, si no también, la forma en la que actúan los medicamentos en el organismo, es decir, afectan su farmacodinamia y farmacocinética.

Estos cambios, unidos al consumo o aumento del consumo de medicamentos eleva el riesgo de presentar problemas relacionados con estos, derivado de las interacciones farmacológicas y los hábitos de consumo de medicamentos.

Por lo tanto, hablar de POLIFARMACIA, es un tema complejo, muchos autores han tratado de definirlo, llegando a un consenso en el que se entiende como la toma de más de 5 medicamentos.

Principales riesgos

Los riesgos relacionados con la toma de medicamentos en Adultos Mayores, aumentan en proporción a la cantidad que consume, se ha estimado que si toma 5 aumenta un 50% la probabilidad de presentar problemas relacionados con medicamentos, en tanto que si toma 7 medicamentos ésta aumenta al 100%.

Los problemas asociados al consumo de medicamentos están más relacionados con reacciones adversas de los medicamentos y los derivados por las interacciones farmacológicas.


Para la OMS, Reacción Adversa (RAM) es cualquier respuesta nociva a un medicamento o fármaco, no intencionada, que se presenta a dosis adecuadas para el tratamiento, diagnóstico y/o profilaxis del paciente.

En tanto que se entiende por Interacciones medicamentosas, aquellas que surgen cuando el efecto o acción de un medicamento se ve alterado o modificado por el efecto o acción de otro.

Estos dos puntos pueden ser causa de consulta médica o de hospitalización, y pueden llegar a ser confundidos con un cuadro patológico nuevo, en lugar de ser considerados como de origen farmacológico, especialmente en la presencia de Polifarmacia.

En la actualidad, Polifarmacia es considerada ya un Síndrome Geriátrico, gracias a la prescripción de más de un medicamento para distintas patologías, y que, en algunos casos, pueden duplicar el tratamiento para una misma.

Factores que promueven la Polifarmacia

Son variadas las causas que provocan Polifarmacia, entre ellas podríamos mencionar:

Auto medicación:

que no es más que el uso de medicamentos sin una prescripción médica. En este sentido se puede hablar de aquellos que son vendidos sin necesidad de presentar receta médica: complejos vitamínicos, analgésicos, antibióticos.

Falla de adherencia al tratamiento:

que se refiere a la interrupción del tratamiento prescrito, ya sea en cuanto a la dosificación indicada por el médico, a la frecuencia de ingesta o a la duración del tratamiento.

Falta de un objetivo terapéutico claro:

En este caso, se hace referencia a la indicación de un tratamiento farmacológico determinado, sin tener claro lo que se persigue al prescribirlo o que la indicación clínica para su uso no sea bien definida.

Uso inadecuado o excesivo de ciertas formas farmacéuticas:

tales como medicamentos de aplicación intramuscular, consumo de jarabes, etc.

Factores culturales:

aquí nos referimos a la creencia de evaluar la “calidad” de la atención de un médico según el número de recetas o prescripciones emitidas por consulta clínica realizada a un paciente. Muchos pacientes consideran como “mala atención” si el médico tratante no emite prescripción alguna.

Múltiples consultas médicas:

En este sentido, el paciente puede realizar consultas a especialistas en lugar de un médico general, por considerar que es preferible, por la calidad de la atención recibida. Esto conlleva a la consulta de varios especialistas, que, en muchos casos, pueden desconocer el o los tratamientos establecidos por otros, lo que provoca aumento en la medicación del paciente, aumentando los riesgos ya mencionados en el consumo de medicamentos.

Manifestaciones clínicas de la Polifarmacia:

En el Adulto Mayor, las manifestaciones clínicas de las enfermedades pueden ser muy atípicas y variadas. Sin embargo, lo más relacionado con estas y el uso de medicamentos pueden ser: mareos, alteraciones de la memoria, del estado de conciencia, del sueño, del ánimo, sensaciones referidas como palpitaciones, agitación, hasta llegar al riesgo de caídas, cuadros depresivos, vértigo, etc.

Por ser tan variado el rango de manifestaciones clínicas, requiere mucha sospecha y seguimiento muy de cerca del paciente y su evolución clínica, para poder determinar en qué momento se está ante la presencia de molestias referidas que puedan ser secundarias al uso de medicamentos y no una patología emergente.

¿Qué hacer para prevenir la Polifarmacia?

Hasta ahora el panorama es variado, puede llevar a un temor por parte del médico, al momento de realizar el ejercicio de la prescripción de los pacientes y un temor en los pacientes al momento de utilizar medicamentos, cualquiera que estos sean.

Sin embargo, no se trata de quedarse en el temor, sino, en tomar acciones que permitan corregir estos aspectos y evitar caer en Polifarmacia y sus riesgos, ya que los fármacos son una herramienta para el médico que permiten alcanzar un objetivo terapéutico en cualquier patología que el paciente pueda presentar.

En este sentido, las medidas que pueden tomarse son variadas, y permiten abordar el problema desde distintas aristas. Entre ellas tenemos:

Promover el uso racional de los medicamentos

Según la OMS, no es más que procurar que el paciente reciba el tratamiento adecuado, a la dosis adecuada, por el período de tiempo necesario y a un costo que permita sostener el tratamiento sin poner en dificultades al paciente.

Esto involucra un ejercicio de prescripción más razonada, donde se identifique claramente el objetivo terapéutico que se busca alcanzar al prescribir un medicamento; se anote adecuadamente la frecuencia de toma de cada dosis, indicando claramente el horario, la cantidad de tabletas a administrar y la duración específica del tratamiento.
Un punto importante es este sentido es que el medicamento más novedoso no necesariamente es el mejor medicamento, derivado que la experiencia clínica con su uso es limitada; y el aparecimiento de nuevos medicamentos de una misma familia terapéutica, muchas veces son variaciones del primer medicamento, siendo este último el que tiene más evidencia clínica en cuanto a seguridad y eficacia en su uso.

Educación médica continua

Orienta al médico a estar en constante actualización sobre la información de medicamentos, sean antiguos o novedosos; guías de práctica clínica donde se recogen las recomendaciones más específicas para las líneas de tratamiento de las patologías del paciente.

En cuanto a la información de medicamentos, lo más esencial es su objetividad, ya que, mucha de esta información puede provenir de la misma industria farmacéutica, es necesario obtener información neutral sobre ella, donde el análisis de la mejor evidencia clínica puede orientar de mejor manera la aplicación del medicamento como parte del tratamiento farmacológico del paciente.

Educación al paciente

El plan educacional al paciente es fundamental para abordar cuestiones relacionadas con la patología o las patologías que presente, así como su tratamiento, donde se puede abordar los efectos secundarios que pueden esperarse, las indicaciones de ingesta del tratamiento, las comidas o sustancias que pueden interferir con la adecuada absorción del mismo, la dieta a seguir, el estilo de vida necesario, etc.

El uso de herramientas de prescripción en adulto mayor
Existen herramientas que pueden ser útiles al momento de orientar sobre los grupos farmacológicos con más interacciones terapéuticas o lo que pueden provocar o potenciar los efectos adversos de uno u otro medicamento.

Dentro de este grupo 2 conocidas son: los Criterios Beers y los Criterios Stopp – Start.

Los Criterios Beers se refiere a una serie de principios activos, que, en Adulto Mayor, reciben la recomendación de ser evitados, y medicamentos cuyo uso es inadecuado en patologías específicas.

Estos criterios han sido propuestos por la Asociación Americana de Geriatría (AGS, por sus siglas en inglés), revisados y actualizados en tres ocasiones, con la característica de ser muy propias del sistema sanitario de Estados Unidos, sin embargo, han sido adaptados al contexto sanitario español y pueden servir de guía para estimar la conveniencia o no del uso o combinación de algunos principios activos.

Por su parte, la Sociedad de Medicina Geriátrica de la Unión Europea, ha propuesto los criterios Stopp-Start, como una herramienta que permite detectar la prescripción potencialmente inadecuada o ser una herramienta de monitoreo de alerta para evaluar la prescripción adecuada.

Estos evalúan los errores de tratamiento o de omisión de tratamiento más comunes y permiten una fácil asociación con los diagnósticos activos del paciente y la terapéutica farmacológica establecida.

Conclusión

Pese a que el consumo de medicamentos en Adulto Mayor puede ir aumentado, sea por la automedicación y acceso a medicamentos sin prescripción, o por necesidades claras de terapéutica, es importante que el médico tratante y los médicos especialistas estén en constante comunicación, con el fin que se puedan evitar en la medida de lo posible problemas relacionados con medicamentos que puedan poner en riesgo la salud del paciente.

El componente educativo, para abordar la Polifarmacia, es fundamental, tanto dirigido hacia el paciente para que pueda tener claro los motivos de su tratamiento, como para el médico, para que pueda tomar las mejores decisiones fármaco terapéuticas, especialmente buscando la mayor seguridad en el uso de los medicamentos que seleccione para el tratamiento de sus pacientes.

Evitar la prescripción por complacencia, y recordar que las bases del uso racional de los medicamentos están relacionadas con lo oportuno del tratamiento farmacológico, permitirán evitar errores de medicación, disminuir el riesgo de reacciones adversas e interacciones farmacológicas.

Por último, y no menos importante, considerar siempre que, ante signos y síntomas nuevos, como posibilidad diagnóstica, pueda tratarse de reacciones adversas o problemas relacionados con medicamentos o interacciones farmacológicas, y no necesariamente una nueva patología; por lo que indagar siempre sobre su historial fármaco terapéutico dará indicios del problema en desarrollo y cómo poderlo abordar.

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