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Mascotas terapeutas

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La historia comienza en la pediatría del Hospital General San Juan de Dios, existía un grupo de jóvenes voluntarios que a través de juegos y visitas regulares se unían con el objetivo de alegrar a los niños con enfermedades crónicas; se organizaban una vez al mes, salidas con un grupo de niños hospitalizados a lugares de entretenimiento favoritos como el cine, el zoológico, el museo del niño, entre otros.

Es así como en una de estas salidas, conocí a un niño que había sido operado para corregir una displasia de cadera que padecía desde su nacimiento.

Me comentaba cuán doloroso y difícil era el proceso para él, ya que además del dolor físico, extrañaba a sus papas, hermanos y mascotas que lo esperaban en casa; él me contaba sobre todas las actividades que esperaba cumplir en cuanto se recuperara.

Siempre me han gustado los animales, así que yo le platique sobre mis mascotas, especialmente le hable de Xena una perra de raza alaskan malamute, que nació en mi casa el 17 de diciembre del 2000. Le conté que Xena fue la más pequeña y traviesa de la camada; todos se enamoraban de ella, sin embargo, siempre escogían a alguna de sus hermanitas; por lo que, con el paso del tiempo, decidí que Xena pasaría a ser un miembro más de mi familia.

A los pocos meses de haber tenido esa plática con mi pequeño amiguito y de que Xena cumpliera un año, nos enteramos que ese caminar coqueto que la caracterizaba, esto era solo un signo de que ella al igual que mi amigo hospitalario, padecía de displasia de cadera, enfermedad que además del curioso caminar le producía mucho dolor, por lo que, en febrero del 2002, Xena fue operada para corregir su problema.

Luego de un arduo proceso de recuperación en el que le sobro amor dado no solo por mi familia, sino por todo el personal de Hospital Médico Veterinario, ella regreso a ser la perrita feliz, juguetona y traviesa que siempre la ha caracterizado.

Un día se me ocurrió que Xena podía llevar un poco de esa alegría natural que había en ella a los niños de la pediatría del Hospital General San Juan de Dios y ellos al escuchar su historia podrían sentirse más alentados y animados, devolviendo la esperanza que en muchos de ellos se ha desvanecido.

Por lo que le comunique mi idea a la doctora Susana Molina, quien al igual que yo cree en el efecto positivo que los animales provocan en las personas, por lo que estuvo de acuerdo en que se realizaran las visitas con los pacientes de su área.

Tras las gestiones correspondientes con sus superiores, logramos que el día 24 de mayo del 2002, Xena y yo aproximadamente a las 10:30 ingresáramos al área de nutrición y gastroenterología donde un niño de 6 años nos esperaba con los brazos abiertos y los ojos llenos de asombro, porque durante el año y medio que llevaba internado nunca se le ocurrió que un día lo visitaría un amigo peludo de cuatro patas.

Esa mañana corrieron juntos por los pasillos y a todo el que se cruzaba en nuestro camino él le gritaba: “mire mi nueva mascota”, tanta era su emoción que él la cepillo, le dio agua y comida, y al llegar la hora de despedida, terminó la visita con un gran abrazo y le comentó que esperaba que llegara el próximo viernes, para que su nueva mascota lo llegara a visitar. No todos nos aceptaron con tanta alegría…. había otro chiquillo internado en la misma sala, quien cada vez que miraba a Xena le gritaba y tiraba cosas.

Por lo que decidimos no acercarnos a él, estábamos consientes que no quería participar…. Transcurrió un tiempo, hasta que un día sirvieron de cena el platillo favorito de Xena (Guicoyitos verdes cocidos), en un descuido mío se comió unos guicoyitos del plato del niño que no la quería.

Recuerdo que pensé que definitivamente ya no habría oportunidad de que pudiéramos algún día ser sus amigas, sin embargo, llevamos una gran sorpresa cuando este chiquitín, que observo todo desde su cama, se acercó a nosotras y le ofreció a Xena el resto de los guicoyitos, mientras con ojos llenos de asombro veía como ella se los comía.

Este pequeñito se rehusaba a comer, por lo que sus doctores se veían obligados a alimentarlo por medio de una sonda; pero ese día obtuvimos un logro importante, el compromiso del pequeño de no pelear con la comida si Xena lo visitaba cada viernes.

Dados los resultados, meses después otros médicos dieron permiso para que Xena ingresara a otras áreas pediátricas donde los niños la recibían con entusiasmo, y ella sin importar cuán cansada estuviera, siempre tenía los ánimos para acercarse a ellos moviendo su cola.

Fue así como decidí colocar unos pequeños carteles fotocopiados para invitar a más personas para que en compañía de sus mascotas fueran a visitar a los niños; recibimos una gran sorpresa ya que durante los meses de agosto y septiembre del mismo año, Prinss, un macho Pomerania; Polet, una hembra Snauzer; Orejas, una hembra Basset Hound; Shubert, un macho san Bernando y Pupito un macho Frech Poodle, se unieron a nuestra labor y formamos el primer grupo de Mascotas Terapeutas.

El 3 de septiembre del 2004 Xena falleció, luego de 2 años de trabajo, durante los cuales su visita fue motivo de alegría y esperanza para muchos niños en la pediatría del Hospital General San Juan de Dios y ancianos de la Casa Hogar Santo Domingo.

Desde ese 24 de mayo del 2002, muchas otras mascotas al igual que Xena han demostrado que para dar amor no hace falta ser humano, solo se necesita un gran corazón y cuatro patas listas para ayudar. Es increíble observar cómo al pasar del tiempo, se van uniendo más voluntarios a esta agradable labor.

Hoy en día contamos con 125 voluntarios comprometidos a crear un ambiente de alegría, sonrisas y esperanza en los pacientes.

Planes a futuro

“La terapia asistida por animales no es una opción en Guatemala, es una necesidad… Mascotas Terapeutas es una organización que busca apoyar a las personas en situaciones vulnerables y más allá de brindarles un apoyo para llegar a un estado mental positivo, brinda una esperanza de vida…

Por esta razón consideramos necesaria la Creación de Un Centro de Capacitación de Voluntarios.

Con el propósito de brindar una atención integral y completa en los centros que ya son beneficiados y de ampliar la cobertura del voluntariado hacia pacientes no hospitalarios, mediante la destinación de recursos a la extensión de los centros asistenciales del área rural; Mascotas Terapeutas presenta su proyecto de creación del Centro de Capacitación de Voluntarios de Mascotas Terapeutas. Dicho proyecto podrá llevarse a cabo gracias a marcas como PURINA DOG CHOW quienes creen en la labor de Mascotas Terapeutas; el cual consta de 3 Fases: Fase 1: Centro de Capacitación de Voluntarios de Mascotas Terapeutas. Este será un espacio que permitirá cumplir los siguientes objetivos:

Fase 1:

  • Mejorar la atención que los voluntarios brindan a las personas de los centros asistenciales, fortaleciendo el funcionamiento de la asociación.
  • Contar con una sede equipada, que cuente con el personal necesario para funcionamiento y capacidad para albergar los componentes necesarios.
  • Mejorar el entrenamiento y capacitación de la pareja terapéutica (mascota y voluntario) mediante la creación y aplicación de equipos multidisciplinarios de apoyo.
  • Implementar un programa de incentivos para los voluntarios.
  • Llevar un mejor control del estado de salud de las mascotas por medio de la clínica veterinaria de control.
  • Fortalecer la evaluación de ingreso de la pareja terapéutica, del proceso de aprendizaje de los niveles y de salud de las mascotas.

Fase 2: Equipos Multidisciplinarios

Formación de equipos multidisciplinarios de apoyo para la aplicación de programas de intervenciones asistidas con animales, en los hospitales San Juan de Dios, Roosevelt e IGGS Pamplona. Se desarrollará cuando el Centro de Capacitación de Voluntarios tenga un año de funcionamiento.

Fase 3: Departamento TAA

Implementación de un departamento de Terapia Asistida con Animales como parte del funcionamiento propio de cada hospital.

Autor: Dra. Veterinaria Rosario Barrios
Fundadora Mascotas Terapeutas

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