Historia de la Neumología en Guatemala

Historia de la Neumología en Guatemala

Para conocer la historia de la Neumología en Guatemala, debemos remontarnos al pasado, desde la época de los mayas, quienes alcanzaron profundos conocimientos médicos.

Lograron determinar las causas de las enfermedades, supieron describirlas, clasificarlas según sus síntomas, curarlas e incluso prevenirlas.

Las enfermedades eran tratadas con yerbas o plantas, en forma de purgantes, diuréticos, febrífugos, eméticos y sedantes. Sus principios higiénicos eran la dieta, los baños, el ejercicio. Y al igual que muchos pueblos cultos de la antigüedad dieron a la medicina un carácter sagrado, Tuvieron sus dioses como:

  • Itzamna que era dios y hombre a la vez, era el padre de la medicina.
  • Ixchel, la mujer arco iris, diosa de la maternidad, era buscada con ofrendas florales de las esposas para curar su esterilidad o facilitar el parto.
  • Citbolontún, prodigaba salud.
  • Zuhuykak e Ixtliton, pregonaban la salud de las niñas y niños respectivamente.
  • Kukulkán, solo curaba fiebres.
  • Tzapotlateman, quien era la abuela de la terapéutica proporcionaba el Oxitl (trementina pura) que cicatrizaba las bubas y demás llagas.
  • Emazcalteci, era la protectora de la higiene, aconsejaba baños de vapor.

Historia de la Neumología en Guatemala Los conocimientos anatómicos que desarrollaron fueron producto de los sacrificios humanos y de animales que realizaban, esto hizo que las personas que los practicaban adquirieran el conocimiento casi exacto de la posición de los diferentes órganos del cuerpo humano, su relación, estructura, consistencia y una idea vaga sobre sus funciones, los nombraron para distinguirlos, por ejemplo, Omecicuilli, costilla.

Tacolchimal, omóplato. Conocieron los músculos, vislumbraron las venas especialmente la mediana, cefálica y poplítea por que practicaban sangrías. El corazón o Toyollo o Yollotli que significaba centro de la vida, sabían que el corazón era el centro del aparato circulatorio, tenían la costumbre de extraer el corazón a sus víctimas y disecar el cráneo que conservaban como trofeo de guerra.

En relación con el aparato respiratorio, encontramos Eltzacatl, que eran las vísceras contenidas en el tórax y abdomen. Tococopuztecan o cocoxixipuchtli, tráquea y cartílago o cuerpo de tiroides. Tochichi o chichitl, los pulmones.

La medicina no era muy desarrollada y era a través de los curanderos o chamanes que se comunicaban con los dioses y les transmitían el poder de curación para luego transmitirlo al enfermo.

Desde finales del siglo XIX, la Tisis Pulmonar destacaba como la enfermedad infecciosa con mayor mortalidad en Europa, su incidencia era elevadísima y el tratamiento decepcionante, esta situación motivó a algunos médicos a dedicarse a la atención de los pacientes tísicos, tanto en los hospitales nacionales, como en su práctica privada, basados en la experiencia y conocimiento que habían adquirido, tanto de los síntomas, como de los cambios anatomo-patológicos y contagiosidad.

Aunado a ello, ocurren dos descubrimientos importantes, relacionados con la enfermedad, el descubrimiento del bacilo, por el doctor Roberto Koch en 1882 y por el físico alemán Wilhelm Conrad Roentgen, los Rayos X, que permitían ver las estructuras internas del cuerpo, conocer la extensión de la enfermedad, las diferentes lesiones que provocaba, secuelas que quedaban y, sobre todo, evaluar la presencia de cavidades, que tantas complicaciones presentaban.

Estos progresos permitieron realizar el diagnóstico de la tuberculosis pulmonar que es la forma más frecuente, de forma objetiva, iniciando la especialidad de TISIOLOGIA, como rama de la medicina que se dedicaba al estudio y tratamiento de la tuberculosis, en todas sus formas y localizaciones.

Linea de tiempo: Evolución de la Tisiología en Guatemala

En Guatemala, no se habló de epidemia de Tuberculosis, ni en la época de los Mayas o después de la conquista, pero si desarrollaron tesis de graduación de Bachilleres en Medicina y Doctorados, que abordaron diferentes tópicos de la enfermedad.

Basados en el conocimiento de enfermedad contagiosa, a nivel mundial se comienza a organizar en los hospitales generales, salas o pabellones específicos para pacientes con tuberculosis.

En el hospital San Juan de Dios, el 21 de noviembre de 1904, se inaugura una sala solo para enfermos tuberculosos, que se llamó “Sala de Laennec”, en honor al Padre de las Enfermedades Respiratorias. Varios médicos al graduarse viajan a realizar estudios de Tisiología y Cirugía de Tuberculosis a diferentes países, y al regresar trabajan en los hospitales nacionales.

Para el año de 1930 se inicia la lucha antituberculosa en Guatemala, se fundan pabellones en los hospitales para pacientes con tuberculosis, también instituciones dedicadas a la detección, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, como el Sanatorio Antituberculoso San Vicente, (16 de abril de 1943), el Dispensario Antituberculoso Central (1945). 2 años después el Dispensario Antituberculoso Infantil, Hospital Rodolfo Robles de Quetzaltenango (1947), Liga Nacional contra la Tuberculosis. (16 de abril de 1945), su objetivo, la búsqueda de enfermos con tuberculosis por medio de fotofluoroscopía, (Abreugrafía).

Fue una de las primeras unidades para la encuesta tuberculínica y la aplicación de la vacuna BCG. Regresan varios médicos con la especialidad en Tisiología y se funda la Asociación Guatemalteca de Tisiología, a instancias de los doctores Enrique Coronado Iturbide y Rafael Leal, el 12 de marzo de 1946, conforme decreto gubernativo del presidente Juan José Arévalo. Solicitando autorización para utilizar la Cruz de Lorena como emblema e identificación.

Pensando en el problema sanitario y los destrozos que provocaba la Tuberculosis en nuestro país y todo el mundo. Sus objetivos: compartir y actualizar sus conocimientos, ser un ente asesor del gobierno en la lucha contra la Tuberculosis y cultivar las relaciones con otras sociedades similares del mundo.

En 1955 se inicia el programa para llevar a cabo la lucha antituberculosa, a nivel nacional, coordinado por la División Antituberculosa, que fue creada por el Acuerdo gubernativo de fecha 17 de febrero de 1955; inició sus actividades el 1º. de Julio del mismo año.

En el año de 1956 se inicia la Gran Cruzada Nacional contra la Tuberculosis

Logrando en 1970, una importante reducción de la tuberculosis a nivel nacional, y se inicia el cierre de algunas instituciones dedicadas al diagnóstico y tratamiento de la Tuberculosis.

Para 1978, se integra el Plan Nacional de Control de la Tuberculosis, en todos los hospitales nacionales, quedando la responsabilidad del diagnóstico a los hospitales, que, al ser confirmada la etiología tuberculosa, se refieren los pacientes a los centros especializados del país como: el Dispensario Antituberculoso Central, y Hospital San Vicente.

En 1921 la lucha contra la tuberculosis cambia cuando Albert Calmette y Camile Güerin comunican haber conseguido una vacuna eficaz para el control de la tuberculosis la BCG, basada en bacilos bovinos avirulentos, iniciando campañas masivas de vacunación, en muchos países, vacunando sobre todo a niños.

Posterior a la 2da. Guerra mundial, la tuberculosis se propagó en Europa y se administró en forma masiva la BCG. La colapsoterapia que era el único tratamiento quirúrgico para tuberculosis, con sus complicaciones, generó el desarrollo de estudios de la función pulmonar.

60 años después del descubrimiento del bacilo, se descubren los primeros fármacos antituberculosos, Tiacetazona en 1930 por Gerhart Domagk, la estreptomicina en 1943 por Selman A. Waksman y Albert Schatz, el ácido para aminosalicìlico en 1944 por Jorgen Lehmann, y es a partir de 1946, se inicia el uso de los tuberculostàticos, con la estreptomicina, observando que negativizaba la baciloscopia del esputo, había mejoría radiológica y clínica del paciente, pero con efectos secundarios graves y los bacilos desarrollaban resistencia temprana al medicamento.

Ese mismo año se comenzó a utilizar el Ácido Paraamino salicílico (PAS). En 1952 se desarrolla la Isoniacida, por Meyer y Mally, luego Etionamida y Protionamida y Pirazinamida (Kurshner y Solotorowsky. Posteriormente en esa misma década se desarrolla Morfozinamida, Cicloserina, Terizidona, Vancomicina y Kanamicina. Inician los tratamientos con triple droga.

Se continúa la cirugía de exéresis y se comienza a hablar de disminuir las hospitalizaciones y tratamientos ambulatorios. Continúan los estudios sobre la tuberculosis, se desarrolla el Etambutol en 1961 y la Capreomicina en 1963. Se desarrolla la Rifampicina en 1965 por Pietro Sensi.

Tuberculosis

Posterior a la 2da. Guerra mundial, la tuberculosis se propagó en Europa y se administró en forma masiva la BCG.

El tratamiento utilizado hasta esa época de reposo, alimentación, ejercicio y largas hospitalizaciones comienza a desaparecer, al igual que los tratamientos quirúrgicos y los sanatorios, pues la quimioterapia permitía el tratamiento ambulatorio, supervisado y acortado de 6 a 9 meses y los pacientes se curaban.

Esta situación provoca el declive y posterior desaparición de la Tisiología a partir de 1960, para dar mayor atención a otras enfermedades pulmonares, no tuberculosas, como Neumonía, Bronquiectasias, Enfisema, Bronquitis crónica, Cáncer, enfermedades ocupacionales, Fibrosis pulmonar, Neumopatía obstructiva crónica, que se originan como consecuencia de la industrialización de la sociedad, la contaminación ambiental, algunas hábitos de la vida moderna como el Tabaquismo, iniciándose con ello la Neumología, con mayor campo de acción y apoyándose el Neumólogo con otros medios y técnicas, para realizar el diagnóstico y tratamiento de las diferentes enfermedades respiratorias, utilizando también la información que obtiene de otras ciencias como la Bacteriología, Radiología, Biología molecular, la Inmunología, ,etc. y técnicas como la Broncoscopía, Biopsias, etc.

Así nace la neumología, como la especialidad médica, que se ocupa del estudio de las enfermedades del aparato respiratorio, incluyendo su diagnóstico, tratamiento médico, rehabilitación, pronóstico y prevención.

Varios médicos guatemaltecos, viajan a diferentes países a especializarse en Neumología, regresando los primeros en 1961, que trabajan en las diferentes instituciones dedicadas a la tuberculosis y en los hospitales nacionales.

Se comienzan a organizar las unidades de Neumología, para la atención de los pacientes con enfermedades respiratorias no tuberculosas, siendo la primera formada en el Hospital Roosevelt en 1972, realizando los procedimientos diagnósticos propios de la especialidad como espirometría, gasometría, broncoscopía rígida y luego, broncoscopia flexible. En el año de 1977 la broncoscopia de fibra óptica mejora su capacidad diagnóstica, al introducir el lavado broncoalveolar selectivo, biopsia pulmonar transbronquial.

En Guatemala, en 1961 el doctor Isaac Cohen Alcahé introduce en el hospital Rodolfo Robles de Quetzaltenango, el uso de la broncoscopia rígida y posteriormente la flexible. En Guatemala capital, es el doctor Jeremías Guerra Mejía, quien introduce la fibrobroncoscopía flexible en el año de 1979.

La broncoscopía rígida se utilizaba desde la década de 1950 por los tisiólogos y los cirujanos de tórax en los hospitales.

Se realiza también la toracoscopia diagnóstica, biopsia pleural, biopsia pulmonar transcutánea, para el diagnóstico de las neumopatías difusas. De 1970 al 1974, la insuficiencia respiratoria crónica presente en muchos pacientes, permite el desarrollo de la oxigenoterapia continua y controlada, utilizando máscaras faciales.

En 1980 y 1990, se incrementa el volumen de enfermos con insuficiencia respiratoria crónica, iniciando la oxigenoterapia domiciliaria. Hacia 1985 se utilizan los sistemas de ventilación no invasiva en aquellos pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, (EPOC), con ello, la aplicación de CPAP por vía nasal con respiradores volumétricos, esto constituye un gran avance de la Neumología.

En nuestro país, también comienza a declinar la Tisiología como especialidad y, para 1972 la Asociación Guatemalteca de Tisiología, contaba con varios médicos con el reconocimiento de la especialidad en Neumología, así como el cambio a nivel mundial que existía al respecto, se comienza a proponer cambiar el nombre de la Asociación Guatemalteca de Tisiología, por Asociación Guatemalteca de Neumología y Tisiología, dejando la palabra Tisiología en el nombre, como un reconocimiento del tiempo de fundación de la Sociedad Guatemalteca de Tisiología, logrando el cambio en 1982.

Desaparecen las hospitalizaciones largas, se aceptan los cambios que dicta la Organización Mundial de la Salud, para la detección de casos de tuberculosis y el tratamiento acortado con 3 medicamentos de ese tiempo. Regresan más médicos con la especialidad de Neumología y conocimientos sobre los avances científicos y tecnológicos de la especialidad.

Para el año 1983 regresan además de neumólogos de adultos, especialistas en Neumología Pediátrica, con la misión de fundar y organizar las unidades de Neumología en los diferentes hospitales. Se incorporan a la Asociación Guatemalteca de Neumología y Tisiología, al igual que los Cirujanos de Tórax.

Es así como la Asociación Guatemalteca de Neumología y Tisiología crece en número de socios. Con la incorporación de los Cirujanos de Tórax, se hace necesario ampliar el nombre a Asociación Guatemalteca de Neumología y Cirugía de Tórax en el año 2010, y se cambió el logo representativo.

Guatemala cuenta actualmente con 34 Neumólogos de adultos, 19 neumólogos Pediatras y 6 Cirujanos de tórax. Un avance importante en métodos de diagnóstico.

A la fecha el progreso ha sido importante, tanto en sus actividades científicas como sociales, y la participación como país en actividades nacionales e internacionales.

También avance en docencia e investigación, pues desde el año 2018 se desarrolla el primer programa de post grado, para la formación de especialistas Neumólogos en el país.

Este año 2020, la Neumología ha desarrollado un papel importante en la atención de los pacientes de la pandemia del Coronavirus, ya que la presentación respiratoria, ha sido la más frecuente y con mayores complicaciones, tanto en la fase aguda, como en el seguimiento de su evolución, valorando constantemente su capacidad funcional y radiológicamente los pulmones, para identificar otras complicaciones, su grado de reversibilidad e indicar el tratamiento adecuado.

Existe un porcentaje de pacientes que de acuerdo a la severidad del cuadro inicial, pueden desarrollar lesiones fibróticas o no fibróticas persistentes, y el seguimiento debe ser por tiempo más prolongado.

Libros 1. Rico Méndez, Favio Gerardo. La Neumología desde sus Raíces: Un viaje a través del tiempo. Academia Nacional de Medicina. México. Permanyer México. 2018. ISBN 978- 84-17221-76-8 2. Barrera Jácamo, Luz Imelda. Neumología y Cirugía de Tórax en Guatemala. Origen y Evolución Histórica. Pendiente de impresión. 3. La Especialidad. Evolución Histórica. Enfermedades Respiratorias: desde los orígenes hasta el siglo XIX. Libro Blanco: La Neumología en España. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. SEPAR. ISBN 978-84-9441-06-2-8 2015

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