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Pongamos los puntos

Pongamos los puntos

Pongamos los puntos sobre las íes, decimos cuando queremos poner las cosas en claro.

Si apagamos un dispositivo, este se detiene, si paramos el motor del automóvil, este no camina más, pero el tiempo… el tiempo no se detiene ni se para, y lo que es peor, nunca vuelve. 

A lo largo de cada año vivido, cada día nos trae y se lleva algo o a alguien diferente, aunque parezca que nuestra labor es monótona y aburrida, cuando revisamos a detalle nos damos cuenta de que no es así. Aunque sea el mismo horario de ocho horas, en el mismo edificio y con las mismas personas, o en la misma casa, algo hace que hoy sea diferente del ayer y ni idea tenemos que nos depara mañana, cada día viene siempre con alguna sorpresa y alguna novedad.

Son muchas las frases de motivación y ánimo, que al leerlas y repetirlas nos llenan de adrenalina y por algunos minutos pareciera que somos capaces de casi todo, que nada ni nadie nos puede derrumbar, y de pronto el mundo está a nuestros pies. Todos necesitamos de estos momentos de confianza y certeza, prender esa llama que constantemente las circunstancias de la vida la debilitan o la desvanecen.

Proponernos metas, fijar objetivos, tener propósitos cada nuevo año, es importante. Pero no podemos empezar algo nuevo, sin ver hacia atrás, reconocer lo vivido y lo aprendido de manera que nos sirva de impulso para seguir caminando y avanzando, disfrutando y aprovechando cada nueva oportunidad, pero para esto, es indispensable saber poner los puntos que a cada uno y a cada cual le corresponde.

Punto y seguido:

Si bien un año termina, uno nuevo inicia y que lindo seguir con aquello que nos hizo tanto bien y con aquellos que llegaron a nuestra vida para quedarse y ser parte de ella. Proyectos no concluidos pero que no por eso, no deban continuar, perseverar, luchar… resistir es parte de seguir.

Punto y aparte:

Para no mezclar acciones ni reacciones, separando las cosas y a las personas, de forma que a cada uno le demos el lugar y el valor que le corresponde. Respetando, aunque no compartamos y ayudando sin rencores ni resentimientos, sabiendo manejar las emociones, de forma que, en todo, demos siempre lo mejor.

Dos puntos:

Para describir, definir, distinguir, ordenar y entender, todo lo que valió la pena y lo que no, así depurando, pondremos nuestro esfuerzo y amor en mejorar lo bueno, y crear algo que sustituya todo lo malo, aclarando nuestros pensamientos y orientándolos para que nuestras acciones sean su mejor reflejo. 

Puntos suspensivos:

A todo lo pendiente, a todo lo que nos causa emoción, ilusión, entusiasmo, esperanza, curiosidad y anhelos, creyendo y confiando que lo mejor vendrá, aun cuando el mundo nos grite que no vale la pena. El resultado nos sorprenderá.

Punto final:

A todo lo que entorpece nuestro camino, a todos los que nos roban la felicidad y la tranquilidad, a cada error cometido, conscientes de que debemos vivir las consecuencias de estos, pero tras una lección aprendida, viene la decisión de no volver a cometerlos y ser valientes para reconocerlos. Que queden en el recuerdo, pero no sean más parte de nuestro presente.

La vida está llena de decisiones, las tomamos todos los días incluso en lo que cotidianamente hacemos, podemos tomar las correctas o las incorrectas, esa no es la parte más difícil, sino el ser firmes, tanto si acertamos como si nos equivocamos. 

Los seres humanos somos afortunados, pues no somos llamados a actuar por instinto, hay una razón, un para qué, un por qué y un por quién, somos motivados y llevados a hacer lo que hacemos.

La vida solo es un camino, un viaje para unos más largo que para otros, pero al final para todos lleno de vivencias y oportunidades. Un nuevo año comienza, bastó un segundo para que otro quedara atrás, hoy antes de empezar con los planes, propósitos y brindis emotivos y pasajeros, los invitamos a poner los puntos sobre las íes, esos que nos ayudarán a disfrutar más este nuevo año de aventuras, a aligerar el equipaje para ser verdaderamente libres y dejarnos maravillar con cada nuevo día, pero sobre todo a agradecer por cada persona que llega o se va, enriqueciendo nuestro ser y nuestro hacer.

¡Feliz año 2022 para todos y gracias por ser nuestros amigos de viaje!

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