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La crisis de la edad adulta

La crisis de la edad adulta

Desde los albores de la historia, la violencia ha estado presente en la interacción humana.

Otto Rank, uno de los originales Psicoanalistas decía que el origen de las Neurosis residía en el “Trauma del Nacimiento”, y escribió un libro al respecto, con el mismo título.

En general la Teoría Psicoanalítica sitúa el origen de nuestros problemas intrapsíquicos en la manera que hayamos aprendido a lidiar con las posibles adversidades de la vida que enfrenta toda persona durante su desarrollo, desde su nacimiento hasta la edad adulta. Jung nos dice que el desarrollo emocional no termina allí, sino sigue evolucionando durante toda nuestra existencia.

Más recientemente se desarrolló la teoría de que después de la crisis de la adolescencia, alrededor de los 20 años, aparece la primera crisis del adulto, en que debemos desarrollar alguna habilidad que nos permita sentir que somos capaces de hacer algo “bien”. Sobre la base de esta certeza, de que somos capaces de hacer algo bien, se desarrolla una seguridad en nosotros mismos que nos permite inferir que somos capaces de hacer cosas bien, y podemos enfrentar los retos de la vida con menos angustia.

Más adelante, alrededor de los 27 a 30 años nos encontramos con una nueva crisis en la forma de que sabiendo que hay varias cosas que podemos hacer bien, y habiéndolo hecho, debemos escoger ¿qué cosas hacer? Pues habrá algunas que son incompatibles entre sí. Siendo que la mayoría de personas contraen matrimonio entre los 20 y 24 años, parece coincidir con la mítica “crisis de los 7 años”, de la que con frecuencia se habla en la literatura popular tipo Vanidades y Cosmopolitan. De nuevo, unos 7 u 8 años más tarde, cuando empezamos a notar que hemos perdido algunas de nuestras habilidades físicas, la vista se cansa más.

Por primera vez enfrentamos el final de esta experiencia que llamamos deprimirnos. Por fin, si resolvimos todo lo anterior con éxito llegamos a una etapa en la vida en que nuestro ego es menos importante, haciendo que sea más fácil compartir, alegrarse con el “ser”, sin preocuparnos tanto por las apariencias o las vanidades de este mundo, que se ha ido sesgando hacia un materialismo o hedonismo de proporciones mayúsculas, lo cual creo que nos lleva a estar en situación de confusión al respecto de ¿cuál es el propósito de nuestra existencia en este satélite llamado Planeta Tierra, dando vueltas alrededor del sol?

Creo que esta es una pregunta muy importante que debemos hacernos cuando tomamos decisiones trascendentales, para nuestra existencia o la de nuestros seres queridos ¿tenemos un plan? ¿Dónde queremos estar dentro de 5 años o 10 años? Cualquier plan es mejor que ningún plan, y los planes siempre se pueden modificar, ¿Pero si no sabemos a dónde vamos, ¿cómo sabremos que hemos llegado?

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