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Emociones y enfermedades

por Relevancia Médica
emociones y enfermedades
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En la práctica médica cotidiana, se va observando que cada día los pacientes consultan con más frecuencia por enfermedades de origen psicosomático (origen emocional). Según el Instituto Norteamericano de Estrés, entre el 75 y 90 por ciento de todas las visitas a médicos clínicos, son por desórdenes relacionados con el estrés.

Por lo que es posible prevenir muchas enfermedades temidas, si comenzamos por mejorar nuestra salud emocional. Nuestras emociones son respuestas a situaciones en nuestra vida diaria, interpretadas por el cerebro como percepciones físicas: enojo, miedo, depresión, alegría tristeza.

Es importante aprender a distinguir nuestras emociones, pues lo que sentimos emocionalmente se convierte en lo que sentimos físicamente; el cuerpo no diferencia las consecuencias que dispara el estrés físico del emocional.

¿Cuándo se convierten las emociones en enfermedades?

El cerebro interpreta sensaciones físicas, las trasmite a todas las células del cuerpo, por medio de los neuropéptidos, que son pépticos y cadenas de aminoácidos, su función es de mensajeros y hay en todo el cuerpo, estos se comunican con las células inmunes, los monocitos, tienen diminutas moléculas sobre su superficie, llamadas neuroreceptores, donde encajan los neuropéptidos.

Los neuropéptidos son enviados por las células nerviosas, siendo una transmisión de dos vías, además, tiene cierto grado de memoria, y es a lo que se le llama las huellas neuronales, que tenemos en la memoria, según experiencias anteriores, en cada individuo.

Cuando ocurre un evento estresante, el cerebro percibe el estrés y responde haciendo que se liberen las hormonas específicas del hipotálamo, la glándula pituitaria y la glándula adrenalina. Liberan epinefrina también llamada adrenalina, esta estimula los nervios simpáticos y estimulan reacciones como: aumento del ritmo cardíaco, aumento de los movimientos intestinales, sudor, aumento de la glucosa, aumento de los triglicéridos (la grasa en la sangre), lo que puede causar taquicardia, diarrea, aumento de la presión arterial y otras reacciones.

El eje hipotálamo – Pituitaria- adrenalina, normalmente se mantiene en equilibrio.

Cuando se da un aumento de la actividad de dicho eje, por estrés a largo plazo, (por tristeza, pérdidas, miedos, enojos, entre otros), se produce la hormona del estrés que es el cortisol. El cortisol causa estar más alerta, alteración del sueño, signos de depresión, menos control sobre la vida, mayor pérdida de densidad ósea, disminución del sistema inmunológico, y, consecuentemente, todo ello contribuye a manifestarse en diferentes enfermedades como: hipertensión arterial, diabetes, síndrome de colon irritante, dislipidemia, osteoporosis, entre otras.

Las emociones negativas no controladas influyen en nuestra salud física, por lo que es necesario liberar el estrés de mejor manera, así como las emociones negativas prolongadas, por medio del ejercicio, el desahogo, inclusive el llanto es salvador ya que el cortisol es excretado en las lágrimas del llanto secundario a un dolor muy fuerte, emocional o físico.

Realizar actividades en las que tengamos emociones positivas hará producir las sustancias llamadas endorfinas, llamadas también moléculas de la felicidad, que provocarán todo lo contrario al cortisol, por lo que física y emocionalmente tendremos una vida más sana y feliz.

Cuidemos nuestro organismo, atendiendo y controlando nuestras emociones, sin reprimirlas, pero sobre todo, sin aferrarnos a ellas.

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