Entrevistamos a la Doctora Flor de María Muñoz Rivas, Infectóloga Pediatra, sobre el enfoque a la prevención de enfermedades infecciosas respiratorias y por qué la inmunización debe acompañarnos desde antes del nacimiento y durante toda la vida.
La protección inmunológica contra enfermedades infecciosas respiratorias, que ofrecen las vacunas, acompaña al ser humano sin importar su edad.
Hoy, el enfoque de vacunación a lo largo de la vida es fundamental para prevenir muchas enfermedades, en especial las respiratorias como influenza, neumococo, COVID‑19 y Virus Respiratorio Sincitial (VRS).
Aunque tradicionalmente se asocia la vacunación con la infancia, ahora sabemos que proteger a embarazadas, adultos y adultos mayores es clave para reducir complicaciones graves, hospitalizaciones y mortalidad.
En entrevista con Relevancia Médica, la Doctora Flor de María Muñoz Rivas, Infectóloga Pediatra, profesora adjunta de pediatría, enfermedades infecciosas y virología molecular en la Universidad de Baylor, y consultora en el Hospital Infantil de Texas, explica este tema enfocado a la prevención de enfermedades infecciosas respiratorias y por qué la inmunización debe acompañarnos desde antes del nacimiento y durante toda la vida.
El primer regalo de mamá
¿Cómo se transmite la protección de la madre al bebé antes del nacimiento?
La placenta está diseñada para transmitir toda la historia inmunológica de una madre al feto.
La placenta está diseñada para transmitir toda la historia inmunológica de una madre al feto.
Durante el embarazo, los anticuerpos que la madre ha generado por infecciones previas o por vacunación, incluso desde la infancia, son capturados por receptores placentarios y transferidos al bebé. Este proceso natural funciona como un regalo inmunológico, una herencia silenciosa que protege al recién nacido en los primeros meses de vida, cuando su sistema inmune aún no puede responder plenamente.

Dosis que abren caminos: vacunas seguras durante el embarazo
Existen vacunas seguras y recomendadas a nivel mundial para proteger de infecciones respiratorias, tanto a la madre como al bebé. Estas son:
- Influenza
- COVID‑19 (formulación actualizada)
- Tétanos-Difteria-Tosferina (TDaP)
- Virus Respiratorio Sincitial (VRS)
Estas vacunas han sido evaluadas en ensayos clínicos y en uso poblacional. Su objetivo es prevenir infecciones graves en la madre y, en el caso de TDaP y VRS, el enfoque es directamente para proteger al recién nacido.
Romper mitos sobre vacunación en el embarazo
¿Por qué persisten temores sobre vacunarse durante el embarazo?
Existen demasiados mitos e información incorrecta que influencian la forma de pensar de las personas.
Algunas madres creen que no deben recibir medicamentos o vacunas durante el embarazo, pero la evidencia demuestra que estas inmunizaciones reducen enfermedad grave y mortalidad en madres y recién nacidos. Todas las vacunas recomendadas han sido evaluadas y se sabe que son seguras y eficaces.
Recarga de defensas
¿Las vacunas contra enfermedades respiratorias requieren refuerzos?
Depende del tipo de vacuna, así es el esquema de refuerzos:
- Influenza y COVID‑19: se actualizan cada año y deben aplicarse anualmente.
- Tosferina: requiere refuerzos en infancia, adolescencia y embarazo.
- Neumococo: se aplica según edad y riesgo, usando la versión más actualizada, no es anual.
- Virus Respiratorio Sincitial: se aplica una sola dosis después de los 50 años.
La Doctora aclara que la vacuna de VRS en adultos mayores se administra como una sola dosis por ahora, debido a su duración prolongada.
Respiros en familia
¿Cuál es el impacto de la inmunización en adultos mayores?
Los niños suelen introducir virus respiratorios al hogar, por lo que al vacunarlos se reduce la transmisión hacia los adultos, por lo tanto, niños vacunados son los escudos protectores de los adultos.
Esto se observó con neumococo: al implementar la vacuna en la infancia, los adultos mayores tuvieron menos riesgo de enfermar, incluso sin vacunarse. Sin embargo, los adultos con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad o inmunosupresión, sí deben vacunarse para evitar complicaciones graves.

Cuando el cuerpo pierde defensas
¿Qué ocurre si un adulto mayor no recibe vacunas como influenza, neumococo o virus respiratorio sincitial?
El adulto mayor es un grupo de riesgo alto para infecciones respiratorias graves. Cuando no recibe vacunas como influenza, neumococo o virus respiratorio sincitial, el riesgo de complicaciones aumenta considerablemente. Entre ellas:
- Neumonía grave.
- Coinfecciones (virus más bacterias como neumococo o estafilococo)
- Hospitalización prolongada.
- Complicaciones cardiovasculares.
- Descompensación de enfermedades crónicas.
- Mortalidad.
La fragilidad propia de la edad dificulta la recuperación y puede desencadenar sedentarismo y pérdida de funcionalidad, lo cual trae otras consecuencias negativas al paciente.
Números que salvan vidas
¿Qué estadísticas existen sobre la efectividad de estas vacunas?
Según datos de la región de las Américas:
La vacuna de influenza reduce el riesgo de infección en un 50 a un 60 por ciento.
La vacuna de neumococo reduce el riesgo en un 80 a un 90 por ciento.
Ambas disminuyen mortalidad y complicaciones cardiovasculares.
Si el riesgo de adquirir neumococo se reduce en 90 por ciento al vacunarme, el beneficio es clarísimo.

El hilo generacional de la inmunidad
La vacunación a lo largo de la vida es una estrategia esencial para proteger a toda la familia. De acuerdo con la doctora Muñoz, vacunar a los niños reduce contagios en adultos; vacunar a embarazadas protege a los recién nacidos; vacunar a adultos mayores previene neumonías graves y hospitalizaciones y vacunar a los niños disminuye infecciones en adultos.
La vacunación entonces es un elemento indispensable para preservar y mantener la salud a lo largo de la vida.


















