Avances en la atención de tumores cerebrales

Evan D. Bander, M.D., Neurocirujano del Baptist Health Miami Neuroscience Institute*

Un diagnóstico de tumor cerebral puede transformar la vida diaria en una sola conversación.

En Guatemala, GLOBOCAN 2022[1] estimó 274 nuevos casos de cáncer de cerebro y del sistema nervioso central. Además, los tumores cerebrales benignos pueden afectar la salud, especialmente cuando ejercen presión sobre áreas relacionadas con la visión, el movimiento, el equilibrio, la memoria o la producción hormonal. También afectan a las familias, que con frecuencia ayudan a gestionar citas, decisiones e incertidumbre junto a la persona que aman.

Por estas razones, prestar atención a síntomas neurológicos nuevos o cambiantes les da a los pacientes la oportunidad de buscar respuestas antes y considerar la atención adecuada en el momento correcto. En la actualidad, la atención se ha vuelto más precisa a medida que los especialistas conocen mejor el tipo, la ubicación, el patrón de crecimiento y la biología de cada tumor. Estos detalles ayudan a orientar decisiones sobre vigilancia, cirugía, radioterapia, medicamentos o ensayos clínicos.

Nuestra recomendación desde Baptist Health Miami Cancer Institute es que si algo se siente diferente o empeora progresivamente, vale la pena revisarlo. Las evaluaciones tempranas pueden ayudar a los especialistas a identificar preocupaciones antes y, en muchos casos, considerar opciones de tratamiento menos invasivas.


[1] Global Cancer Observatory, International Agency for Research on Cancer. Hoja informativa de Guatemala GLOBOCAN 2022.

Cada tumor se comporta de manera diferente

El diagnóstico de un tumor cerebral depende de algo más que una sola etiqueta. Los tumores pueden ser:

  1. Benignos o malignos,
  2. de bajo o alto grado,
  3. primarios o metastásicos.

Cada tipo puede comportarse de manera distinta y requerir un plan personalizado.

Algunos se detectan por casualidad durante estudios realizados por afecciones de salud no relacionadas. Con frecuencia descubrimos estos tumores de forma incidental y, una vez detectados, los especialistas evalúan si el tumor está causando síntomas, si podría crecer y qué enfoque se adapta mejor al paciente.

Esa evaluación puede definir el siguiente paso. Algunos pacientes pueden necesitar observación con estudios de seguimiento por imágenes. Otros pueden requerir cirugía, radioterapia o medicamentos. Muchos casos involucran neurocirugía, neurooncología, oncología radioterápica, neurorradiología y patología.

El diagnóstico y el tratamiento son cada vez más precisos

En Baptist Health Miami Cancer Institute tenemos constancia de más de 120 tipos de tumores cerebrales histológicamente distintos. Los resultados pueden variar según el perfil molecular y la ubicación, lo que hace que un diagnóstico detallado sea una parte importante de la planeación del tratamiento. El perfil molecular ha cambiado la atención para algunos pacientes. Ayuda a los médicos a comprender la biología del tumor e identificar opciones como terapia dirigida, inmunoterapia o ensayos clínicos.

La cirugía sigue siendo importante para muchos tumores cerebrales. En tumores seleccionados cercanos a la base del cráneo o a la región hipofisaria, las técnicas endoscópicas pueden permitir a los cirujanos llegar a algunos tumores a través de vías naturales, incluidos los conductos nasales.

La radioterapia también ha avanzado. La radiocirugía estereotáctica usa rayos dirigidos con mucha precisión para tratar tumores, enfocándose en la zona afectada y cuidando el tejido sano alrededor. Este enfoque puede ser una opción destacada para muchos pacientes con metástasis cerebrales.

Los síntomas dependen del tamaño y la ubicación del tumor. Entre ellos es posible enumerar dolores de cabeza persistentes o que empeoran, convulsiones, cambios en la visión, la audición o el habla, problemas de equilibrio, cambios en la memoria, cambios de personalidad, náuseas y vómitos como señales que pueden requerir evaluación médica.

Para los pacientes y las familias en Guatemala, contar con información precisa puede ayudar a orientar decisiones. El tipo de tumor, la ubicación, los síntomas y los hallazgos moleculares influyen en la atención. Una evaluación especializada puede ayudar a determinar qué enfoque se adapta a cada diagnóstico y a cada persona.

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