Fumadores y sus nuevas opciones

por Monica Icuté Velasquéz

Hay una gran diferencia entre ser promotores de salud y anunciantes de cosas para la salud.

La salud integral va más allá del cuerpo, ya que, en mi opinión, este no es más que el manifestante del cuidado o descuido, de todas las áreas que conforman y complementan a un ser humano saludable.

Hoy vamos a hablar de un tema polémico y prohibitivo para aquellos que no quieren aceptar que es una realidad, y que, para encontrar una solución, debemos razonar, analizar y sin egoísmos ni arrogancia, ser parte de la solución y no de la complicación, recordando siempre lo más importante: el respeto por el ser humano y sus decisiones.

Recientemente en un foro acerca de Nicotina y nuevas opciones menos dañinas para fumadores (puedo ver los ojos abiertos de par en par), escuchamos diferentes opiniones desde puntos de vista de conocedores del tema, cuando hablo de conocedores, no es solo porque conocen desde la ciencia y la teoría, acerca de esto, sino porque, en muchos de los casos, han sido o son fumadores, o bien a través de un ser amado.

Fumadores y sus nuevas opciones

Nadie pone en tela de juicio que el tabaco es dañino para la salud, así como el alcohol, la comida chatarra, o la adicción al sexo, de una u otra manera, todos hacen daño y al final matan. Quien no es fumador, no sabe lo que el fumador siente, de igual manera con cualquier adicción, quien no ha experimentado una, no tiene autoridad para opinar del tema.

Creamos o no, existen países en donde muchos fumadores no tienen idea que el tabaco es dañino para la salud, las campañas de prevención no deberían limitarse a poner letreros en las cajetillas o en su publicidad, que, en los mejores casos, cuando la gente sabe leer y escribir, es advertida. ¿Pero no valdrá más la pena educar?  

La intención de estos foros no es justificar ni disfrazar las consecuencias en la salud, provocadas por la combustión de tabaco, es la razón por la que están invirtiendo cantidades millonarias en investigación y desarrollo de nuevas opciones menos dañinas orientadas a los adultos fumadores, ningún producto de tabaco es libre de riesgo y la recomendación para quienes se preocupan por su salud, es dejar el consumo de tabaco o nicotina por completo.

Es importante dejar en claro, que no son opciones disfrazadas para captar un nuevo público, ni para que los exfumadores, vuelvan a fumar, tampoco es un sistema terapéutico para aquellos que quieren dejar de hacerlo y bajo ningún punto de vista, para menores de edad, siendo muy importante para estos últimos especialmente, lograr tener los controles regulatorios diferenciados de los cigarrillos para evitar que tengan acceso. El verdadero propósito, es lograr que el fumador de tabaco tradicional o cigarrillo desaparezca.  

Fumadores y sus nuevas opciones

Todos nos escandalizamos, cuando vimos la noticia de los jóvenes que murieron prácticamente de forma grupal en Estados Unidos vapeando, ahora bien, yo les pregunto: ¿Dónde estaban los padres de estos jóvenes, cuando ellos decidieron vapear? y ¿Quién les dijo a estos jóvenes, que pusieran mariguana en los vapeadores? No lo digo acusando, soy madre de un fumador y muchas veces, me cuestiono a mí misma, sin embargo, jóvenes o no tan jóvenes, los seres humanos decidimos por nosotros mismos. Basta de cargar con culpas que no nos corresponde y de querer culpar a otros, por nuestras malas decisiones.

En esta época tan llena de emociones e ideales humanos, donde nos hemos venido a dar cuenta de nuestra pequeñez y fragilidad ante lo inesperado, el área más golpeada ha sido la económica, sin pretender justificar nada, pero hemos pensando: ¿Cuántos millones de familias alrededor del mundo se ven beneficiadas de la industria del tabaco? Desde quien lo cultiva hasta quien lo vende al consumidor final, no estoy hablando de un costo-beneficio, estoy hablando de una cruda verdad, en la que, incluso, hay defensores del tabaco, porque no quieren más pobre a su gente, no necesitamos ir tan lejos, veamos a Nicaragua: un país tan golpeado y maltratado de diferentes maneras, empobrecido por sus gobiernos. ¿Qué pasaría si repentinamente también se ve afectada su producción de tabaco? Ojalá que este tipo de golpes no sean dados y además de lograr crear productos menos dañinos, la industria del tabaco pueda crear nuevas oportunidades de trabajo, igualmente beneficiosas desde el punto de vista económico, para toda esta población que se vería afectada.

Antes de entrar en discusión y polémicas innecesarias, pensemos en que todo cambio implica procesos y lleva tiempo, en que las novedades o alternativas diferentes, causan desconfianza y temor, pero pensemos también las veces en que hemos sido nosotros, quienes hemos pedido el beneficio de la duda y una nueva oportunidad, como alguien dijo en el foro:

¿Puede un leopardo cambiar sus manchas?  A lo que una de las participantes, Moira Gilchrist de Phillip Morris International, respondió: la respuesta implícita, es no, una persona u organización no puede cambiar su naturaleza por mucho que lo intente. Pero me equivoqué. No hay mejor título para capturar la transformación que está experimentando mi compañía y el escepticismo al que nos enfrentamos.

¿Escepticismo o arrogancia? Todos quisiéramos que se nos diera en algún momento el crédito de un cambio significativo en la humanidad y para mejorar la humanidad, la intención de Phillip Morris International es que para el 2025, al menos 40 millones de personas, alrededor del mundo, dejen de ser fumadores.

Sin embargo, entidades rectoras de la salud y defensores de organizaciones de salud pública, se muestran reacios al cambio, negándose a evaluar de forma objetiva la oportunidad que productos libres de humo presentan. ¿Por qué? Porque las soluciones vienen de la industria.

Fumadores y sus nuevas opciones

Todo esto lo único que está provocando, es más confusión, más sufrimiento y más tiempo perdido, no solo en relación con la vida misma, sino en verdaderos avances para la humanidad.

Los japoneses son un buen ejemplo, abiertos siempre a nuevos descubrimientos, ahora muestran datos prometedores, en los que evidencian la relación secuencial entre la introducción a su país, de productos de tabaco calentado y con esto, una disminución de las enfermedades más comunes relacionadas con fumar, a diferencia de lo que se tenía con el cigarrillo tradicional.

Como sociedad civil, tenemos el derecho, pero, sobre todo, el deber de apoyar todo aquello que puede ayudarnos a ser una mejor ciudadanía, exigiendo que nuestras autoridades de salud dejen la negativa y se abran al menos a discutir, desde la ciencia y la evidencia.

 ¿De cuántas formas nos hemos visto traicionados por nuestras instituciones rectoras de la salud durante esta pandemia? Será acaso su negativa, la máscara ante otros intereses, por los que es mejor cubrirse bajo la sombra de justificar su postura repitiendo el texto de casi 20 años atrás del CMCT.

Como en cualquier acuerdo, no perdemos nada escuchando y exponiendo nuestro punto de vista, vale la pena poner esto sobre una mesa de análisis y discusión, pero donde haya dos partes verdaderamente interesadas en el bien común, no en intereses unilaterales y menos personales.

Según lo que la industria tabacalera promueve, con estas nuevas opciones, la venta de cigarrillos tradicionales puede terminar en su totalidad en un plazo de 12 a 15 años, que quede claro, la venta de cigarrillo tradicional, cuya combustión está comprobado científicamente, es la que provoca daño a la salud. Es en esto, donde la participación de gobiernos, sistemas de salud y sociedad civil es indispensable, para llegar al mejor de los acuerdos.

No nos perdamos la oportunidad de abrir nuestra mente, no esperemos otra pandemia para atrevernos a lo nuevo, si intentando fracasamos, es mejor que quedarnos con la duda, de lo bueno que a lo mejor hubiera pasado, si hubiéramos intentado.

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