El manejo del estrés

Dentro de los temas que cotidianamente escuchamos con mucha frecuencia, se encuentra el llamado “estrés” (del inglés stress) que consideramos nosotros como sinónimo de “tensión nerviosa”.

Este padecimiento podemos incluirlo como un trastorno de la época contemporánea pero sin duda padecido durante toda la historia humana de variadas formas pues aceptamos que la tensión emocional ha sido un componente de la vida del ser humano desde siempre y motivado por gran variedad de factores de los que exploraremos brevemente en esta ocasión los más frecuentemente reportados.

Dado como está enfocado; el síndrome [conjunto de signos y síntomas que forman parte de algún cuadro clínico en medicina], pareciera propio de esta época nuestra, dado que con el avance de las ciencias que estudian la conducta se ha podido comprender y nombrar el resultado de la tensión emocional en la vida de mujeres y hombres (independientemente de la edad) de modo más habitual.

Esto es importante pues debemos anotar que también los niños y niñas padecen diversos y variados tipos de “tensiones emocionales” (algunas veces intensas), que les provocan alteraciones en el desempeño en su vida, así como de sus actividades sociales, escolares y familiares; también podemos hablar de estrés en casos de la vida de las plantas y animales quienes no escapan a la influencia del fenómeno, así como en todo caso cuando la persona está sometida a cualquier presión psíquica o física como es el caso de desequilibrios hormonales, intervenciones quirúrgicas y en general cualquier experiencia que genere tensión en el sistema.

Es preciso distinguir aquí la denominada “angustia existencial” que se refiere a experimentar determinado índice de preocupación (considerada en un nivel “normal y aceptable”) y que deviene por el simple hecho de vivir dentro de exigencias sociales que nos son impuestas por la cultura y por las responsabilidades varias que interactúan allí… ; mientras que el estrés es un estado de incomodidad más intensa que puede ser acompañado de muy variadas expresiones, siendo algunas de las más comunes el “mal humor”, dolores de cabeza, nerviosismo, dificultad para concentrarse en algo, trastornos del sueño y en el desempeño sexual, tensiones varias tanto con familiares y/o compañeros de labores, y hasta con desconocidos a quienes agredemos con gestos indebidos, malos modos, falta de paciencia, “bocinazos innecesarios”, trato desconsiderado y otros muchos, llegando en ciertos casos a extremos de ser el estrés, uno de los motivadores para el uso de substancias como el alcohol, el cigarrillo o bien mariguana y otras drogas no permitidas en las que las personas pretenden disminuir el sufrimiento que les provocan sus penas y tensiones. Visto así, el tema amerita ser considerado casi como un acompañante de la vida citadina de la que formamos parte, dado que se ha observado científicamente que la existencia.

En localidades menos pobladas denominadas rurales, la cotidianeidad es “menos estresante”, visto que en general las exigencias son menores en esos ámbitos, lo que es fácil de comprender. Enfoquemos algunos campos de acción para resolver al estrés:

1. Un campo “hacia afuera” en donde el ejercitarse cotidianamente por lo menos durante 40 minutos, ayudará a “procesar tensión” con cierto y variado resultado positivo.

2. El dormir adecuadamente es imprescindible y vital; dependiendo de la edad de la persona, el tiempo de sueño fluctuará entre 5 y 8 horas aproximadamente para la mayoría de personas adultas, siendo para los niños un lapso mayor de entre 8 y 12 horas al día (aunque no necesariamente las horas debieran ser descansadas en una sola sesión, insistiendo en que el dormir implica descansar y alcanzar la requerida profundidad del proceso por lo que las condiciones del acto de dormir deben de ser revisadas preferiblemente con un profesional para conseguir el mayor beneficio de cada hora descansada. Una cena liviana por ejemplo, ayuda.

3. Un campo “hacia dentro”, el que consistiría en procurar “bajar la velocidad” en todo lo que hacemos; planificar los compromisos con media hora (o un poco más?) de “tiempo de precaución”, lo que nos evitará correr e ir alterados hacia nuestros compromisos cotidianos.

4. Revisar la calidad de nuestras relaciones con las demás personas con las que establecemos contacto es importante y también el recibir con mejor actitud las acciones de otros para que nuestro sistema no se impacte de cargas inconscientes negativas que desencadenen, predispongan, desarrollen o “disparen” esa desagradable tensión llamada estrés, puede resultar una idea efectiva y positiva.

La práctica de la relajación natural, sea con técnicas aprendidas o con la práctica de cualquier deporte o disciplina; una buena conversación con la compañía adecuada, el uso de ambientes relajantes y otros, como la lectura o la práctica o disfrute de todo arte, son desde luego actividades que resultan beneficiosas para la vida diaria y prevención al padecimiento del estrés coadyuvando con una mejor calidad de vida.

Este es un tema muy amplio que fué parafraseado con gusto en esta ocasión; imposible de ser cubierto en toda su extensión por su complejidad y extensión, esperando que sea de alguna utilidad para usted que nos honra con su atención y su tiempo.

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